Celina y Fabiola Muñoz Castellanos ya están en casa.
   El vuelo 152 de Aeroméxico las trajo a León a las 10 de la mañana de ayer, cinco días después del accidente en Egipto que las dejó heridas y que cobró la vida de su hermana Leticia.
“¡Fue horrible, fue horrible!, dijo Celina al tiempo que estallaba en llanto y se fundía en un abrazo con su hermana María Guadalupe, que trataba de consolarla.
“Allá se quedó Lety. Todo ha sido una horrible pesadilla”, agregó, visiblemente delgada y con el rostro demacrado, huellas del calvario que han vivido desde la volcadura del camión en que iban a una excursión en el desierto egipcio.
Con gran tristeza, no dejaba de pronunciar el nombre de su hermana fallecida.
Celina, quien vestía un abrigo color vino y lentes oscuros, fue la primera en salir de la sala del Aeropuerto Internacional de Guanajuato, ayudada por un primo que las acompañó desde la Ciudad de México.
En su rostro se reflejaba el cansancio y la fatiga del largo viaje desde África, con escala en España.
A corta distancia caminaba su hermana Fabiola, que vestía una blusa blanca y lentes oscuros; también soltó el llanto al ver a sus hijos y sobrinos. Todavía sufre las secuelas del accidente.
Las leonesas señalaron a sus familiares que llegaron al Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México a las 5:25 de la mañana, procedentes de Madrid.
Hace nueve días las tres hermanas partieron ilusionadas a Tierra Santa, en un viaje de cerca de un mes que se extendería al Vaticano para estar presentes en una ceremonia con el Papa Francisco y el Arzobispo de León Alfonso Contreras.
Ahora, tras la tragedia, sólo dos regresaron a casa.
Dan gracias por sobrevivir
Minutos antes del arribo de la aeronave llegaron sus familiares, en cuyos rostros se reflejaba la angustia y la tristeza.
Fabiola y Celina Muñoz, visiblemente consternadas, no quisieron hacer más comentarios a la prensa, y sus familiares de inmediato las subieron a una camioneta roja para llevarlas al encuentro de sus papás.
Ellas forman parte del primer grupo de turistas accidentados que regresaron a sus países; seis lo hicieron en sillas de ruedas.
Regresaron por su propio pie pero con el corazón destrozado por la pérdida de su hermana Leticia, señalaron que fue un milagro haber sobrevivido.
Daban gracias a Dios por estar vivas, pero con la pena de la pérdida de Lety.
“Vienen destrozadas física y moralmente. Se fueron cargadas de ilusiones y ahora llegan con una pena moral a cuestas por la pérdida de su hermana”, señaló uno de sus familiares.
Su papá, don José Guadalupe Muñoz, informó que el cuerpo de Leticia llegará entre el viernes y sábado. En el templo de Fátima ya se lleva a cabo el novenario por su eterno descanso.
El trámite para la repatriación del cuerpo es pesado, los familiares lo dejaron en manos de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
El accidente ocurrió el viernes 31 de mayo en la Península de Sinaí, Egipto, al volcar el autobús en que viajaban 31 turistas, 28 de ellos mexicanos.
“Le doy muchas gracias a Dios por tener de regreso a mis hijas y a toda la gente que nos apoyó, al embajador de México en Egipto, que nos apoyo desde el primer momento, al Gobernador y a la Alcaldesa”, dijo don José Guadalupe Muñoz.

Llegan 14 peregrinos

Con las hermanas Muñoz Castellanos llegaron a la Ciudad de México 12 turistas más, víctimas del accidente carretero en Egipto.
Seis dejarían hoy ese país y aún quedarían otros que están internados con heridas más graves.
El embajador designado de México en Egipto, Jorge Álvarez Fuentes, despidió a los compatriotas en la localidad de Sharm el-Sheikh.
Dijo que el grupo partió con buen ánimo, en él iban familiares de personas que perdieron la vida en el accidente, cuyos cuerpos aún no han sido trasladados.
Álvarez Fuentes aseguró que se queda tranquilo porque en pocos días podrán recibir a sus seres queridos en México.
El embajador afirmó que en todo momento acompañaron ante distintas instancias a los peregrinos, y tiene confianza en que el viernes puedan llegar los cuerpos a México, una vez que hayan terminado los trámites que resultan un desafío por la burocracia egipcia. 

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