En nuestra ciudad aún existen aparatos de radio que se guardan en una colección que pertenece a la familia Guízar, propietaria de las emisoras XELC y XELP y es un deleite ver cómo todavía muchos de esos aparatos receptores funcionan como nuevos.
Sin embargo, para mantenerlos en buen estado fueron llevados a una bodega de estas emisoras donde han permanecido por muchos años, pues desde que iniciaron sus labores estas estaciones, allá por 1946 y como muestra de cariño de sus radioescuchas, muchos de esos aparatos fueron donados.
De hecho, hay aparatos que pertenecieron a familias reconocidas en nuestra ciudad y que por no tener un espacio en sus hogares o no interesarles los llevaron a la emisora para que se mantuvieran como exhibición, lo que ha sucedido a través de varias décadas.
Así, desde hace más de 6 décadas hay al menos 30 modelos de aparatos de radio que ya alguna ocasión fueron exhibidos por la familia Guízar en el patio de las instalaciones de la emisora local para que sus visitantes pudieran apreciarlos.
Pero, debido a que no había un lugar donde se protegieran de los rayos del sol, se optó por guardarlos en una bodega segura y donde, de vez en cuando se les da una “manita de gato” para mantenerlos en buen estado. ¡Muchos hasta parecen aún nuevos!
Para los curiosos, estos aparatos receptores son inventos importantes de marcas como la General Electric, Emerson, Marconi y otras que le dieron y siguen alegrando a las personas en muchas comunidades cercanas a las grandes ciudades.
Y parece mentira pero en la época de gloria de la radio en nuestro país, estos inventos eran sólo una caja de metal, de madera con unos cuantos bulbos que al encender le daban la alegría a las personas desde temprana hora.
Miguel Ángel Alatorre, quien da mantenimiento a estos aparatos, aseguró que “había algunos de frecuencia corta, que alcanzaban a recibir la señal de emisoras lejanas con gran nitidez”.
Los modelos que tienen en la bodega son bastantes, hasta un cilindrero, un aparato al cual se le colocaba en su interior una especie de barra y se giraba con una mano para que tocara música como si fuera una cajita musical y que muchas familias en La Piedad lo llegaron a tener en sus hogares.
Y parece mentira que una bobina (rueda con cobre alrededor) fuera la antena de estos primeros aparatos, de los que algunos modelos se pueden encontrar ahí en ese rincón del recuerdo de las emisoras XELC y XELP.
Consola de más de dos mts. de alto
Un megáfono es también parte de esta colección de aparatos, una consola de más de 2 metros de largo y un peso de casi 10 kilogramos, y varios radios de transistores que fueron los que sustituyeron a los de los bulbos, sobre todo para que las personas del campo pudieran transportarlos a sus labores diarias.
Aun los radios de transistores, tuvieron una buena estructura (metálica o de plástico) pero muchos venían forrados con piel auténtica.
RÉPLICA DE PELÍCULA USADA EN PELÍCULA
Uno de los tesoros de esta colección es una bocina de metal (que se sacó de una consola antigua), al menos este aparato mide un poco más de 50 cm de altura con una longitud de unos 20 cm y aun funciona (es una réplica de una bocina que sale en una película de Pedro Infante, “A toda máquina”).
Pese a no mantenerse en una exhibición constante, las personas, incluso escuelas pueden solicitar a los directivos de la radiodifusora para permitir a los alumnos y compartir este rincón de los recuerdos.
Al detalle…
Son radios antiguos…
• Hay 30 modelos en total.
• Propietaria de la colección: Familia Guízar.
• Tesoro de la colección: un megáfono.
• 15 aparatos de transistores de todos los tamaños.