Rafael Márquez tuvo un regreso de ensueño como capitán de la Selección Mexicana con una sufrida victoria ante Panamá.
El “Káiser” fue el primero en tocar el balón en el equipo mexicano y a partir de ese momento se adueñó del liderazgo en la cancha del Estadio Azteca, imponiendo su orden, elegancia y estilo en cada uno de los balones que tocó durante el partido.
En la defensa central hizo pareja con Hugo Ayala, quien en la segunda mitad, cometería un error grave, no sin recibir su bien merecido regaño por parte del capitán del equipo.
Otros que estuvieron atentos a las órdenes del michoacano fueron los defensores Jorge Torres Nilo y Miguel Layún, con quienes Márquez constantemente intercambió voces, colocándolos y llamando la atención cuando alguno de los extremos panameños se les escapaban por la banda.
La máxima responsabilidad para el cuatro de la Selección Mexicana y del León fue evitar que Blas Pérez hiciera daño al marco tricolor y fue una tarea cumplida, durante todos los minutos que el “súper” Ratón participó, antes de ser sustituido en la segunda mitad.
El liderazgo del grupo, según dicho por palabras propias, no es un tema que asuste al michoacano y lo demostró sobre todo el primer tiempo, cuando el equipo mexicano no encontraba la puerta para abrir a una amontonada defensa roja, siempre los balones regresaban a Márquez, para que de ahí partiera la nueva jugada.
La mayor parte de las asociaciones que realizó el capitán mexicano, fue por izquierda, buscando a Jorge Torres Nilo y a Javier Aquino, además por el centro, donde se encontraba con su compañero de equipo Carlos Peña.
En los momentos más difíciles del encuentro, Márquez no bajó la cabeza, dando gritos a sus compañeros de la media cancha, a los cuales parecían quedarse pasivos, tras recibir el gol de Panamá.
Las ganas de Márquez lo llevaron incluso a querer cobrar el penal, que minutos más tarde fallaría Hernández.
Una de las mayores carencias en la Selección era la falta de un líder, parece que Vucetich no tendrá el mismo problema, porque ya lo encontró en León y su nombre es Rafael Márquez.

Participación y contrastes del ‘Gullit’

La noche de Carlos “Gullit” Peña fue de contrastes, después de un buen primer tiempo, en la segunda mitad fue intermitente.

El “Gullit” tuvo inspiración en la primera mitad, en la que logró participar en todas las jugadas de peligro, asociándose principalmente con Oribe Peralta y Javier Hernández, sin embargo la falta de tino de los delanteros mexicanos no permitió que trascendiera más lo hecho por el jugador esmeralda.
Incluso tuvo su oportunidad de anotar en la segunda mitad, en el 56, cuando quedó solo, al igual que en la última jugada del partido.
El mediocampista mostró en general un buen entendimiento con sus compañeros.
Tuvo pocos minutos para jugar con Christian Giménez, sin embargo puede ser una buena sociedad, si les dejan más tiempo en el campo.
Peña convenció al técnico nacional quizá y se convierta en viable su opción de repetir el martes ante Costa Rica.

De sangre serena

Vucetich apenas tuvo dos sobresaltos: las anotaciones de sus pupilos que valieron la victoria sobre Panamá.

Una vez persignado al entrar a la cancha, el estratega parecía libre de toda emoción, pero los tantos de Oribe Peralta y Raúl Jiménez fueron demasiado. Sobre todo la estampa del atacante americanista, la cual vino a calmar la tensión por el empate.
Fuera de estos momento, Vucetich mostró serenidad, ya que la mayoría del tiempo estuvo de pie a un costado de la banca, pocas veces salía a dar indicaciones.
Inclusive, sus auxiliares técnicos, Sergio Lugo y Carlos Barra, eran quienes daban la mayoría de las instrucciones.
Los minutos finales los que “rompieron” la imagen tranquila de “Vuce”, pues contagiado por toda la banca, el entrenador se vio activo y dando constantes indicaciones.
Esta tensión se acabó en el silbatazo. Tras este punto todo fue felicidad, Vucetich se abrazó emotivamente con su cuerpo técnico.

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