Andar por el desierto coahuilense es asomarse a una ventana que da a 72 millones de años atrás, cuando algunos dinosaurios imprimieron sus fantásticas huellas.
Los vestigios se conservan en Las Águilas, el yacimiento paleontológico más rico de México, de acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), donde se ha hallado la mayor cantidad de fósiles, entre huellas y huesos de animales que pertenecieron al Cretácico, último período de la Era Mesozoica.
En el yacimiento, que se localiza en el ejido Porvenir de Jalpa, al este de Saltillo, el paisaje desértico se extiende hasta donde alcanza la vista. Palmas y gobernadoras, una especie de arbusto muy común por estas zonas, cubren el pequeño valle rodeado de cerros pardos.
El primer contacto prehistórico se da en forma de arte en la tierra o land art. En el suelo, con elementos naturales, están dibujadas las siluetas de dinosaurios que transitaron por aquí: los hidrosaurios o picos de pato, criaturas de hasta 8 metros de altura, y la de los terópodos del tipo ornitomímido, especies parecidas en forma y tamaño a las avestruces actuales.
Tapetes de rocas replican las huellas de las criaturas. A diferencia de los restos originales, sobre ellas los visitantes pueden pisar y jugar a comparar el tamaño de sus pies con las patas de los dinosaurios y sorprenderse con la diferencia.
Un andador de madera acerca a los visitantes al área donde están las 207 huellas, que aunque miden ente 12 y 48 centímetros de longitud y 60 centímetros de ancho, son más fáciles de distinguir si el sitio se visita durante las horas en que los rayos del sol no iluminan con tanta fuerza.
La ruta continúa en la Sierra de Narigua, también en el municipio de General Cepeda, donde está el sitio arqueológico con mayor cantidad de petrograbados identificados hasta ahora en Coahuila.
Desde Porvenir de Jalpa se llega en menos de media hora por un camino de terracería. Sólo un letrero da cuenta de la importancia de la zona, donde hasta la fecha se han reconocido alrededor de 500 piedras grabadas.
Los visitantes suben la sierra de a poco, deteniéndose para contemplar algunas de las 8 mil figuras hechas en las rocas areniscas por grupos nómadas que se dedicaban a la recolección de plantas, la cacería y la pesca.
Círculos concéntricos, espirales, rombos, líneas rectas y hasta figuras que semejan huellas de venado, son parte de los impresiones hechas posiblemente hace 6 mil años.
Las técnicas que utilizaron los grabadores, de acuerdo con información del INAH, fueron hechas por el choque de la roca con otra, con un martillo y cincel de piedra, a manera de cortes con un objeto de roca con filo, o pulidas por fricción.
Entre los colores de las flores de las biznagas, sobre las piedras que van del ocre al marrón, algunos grabados son más claros que otros. Para preservar estos registros milenarios es importante no tocarlos, mojarlos, o rasparlos.
En el área no hay mucha infraestructura turística, y ya que las temperaturas pueden ser muy elevadas, conviene acudir temprano, preparado con agua o algún refrigerio.
El sitio es una belleza natural y para mantenerlo así se pide a los viajeros llevarse su basura y respetar la flora y fauna local.
Guía práctica
CÓMO LLEGAR
Nuestra experiencia. Desde la Ciudad de México volamos hacia Saltillo con Aeroméxico. El recorrido dura una hora y 15 minutos, aproximadamente. Desde la capital coahuilense nos trasladamos hacia el ejido de Porvenir de Jalpa por la carretera libre a Torreón (MEX 40D). Alrededor del kilómetro 45 se continúa por el entronque que conduce a la cabecera municipal de General Cepeda.
Transitados 10 kilómetros se toma la desviación que lleva hasta el ejido La Puerta. En los siguientes 11 kilómetros se atraviesan los ejidos Galvillero y Narigua, luego se llega a Porvenir de Jalpa y al área de bienvenida a Las Águilas.
Se sigue por el camino de terracería por 3 kilómetros hasta llegar al sitio.