Las despedidas, dicen, suelen ser poco agradables. Algunas porque la ausencia será larga, otras porque es incierto cuándo terminará el viaje, pero las más dolorosas, justo por tener certeza de que nunca se volverá. Es el caso de la muerte.
“Decir adiós, decirse adiós” (Literatura Mondadori) es el libro con el que el médico Arnoldo Kraus vuelve a los temas que le apasionan y gusta entretejer: enfermedad-dignidad-muerte-ética y su título se refiere al proceso personal que vive Piero, el personaje central, al decir adiós a sus capacidades y habilidades y a si mismo, pues el cáncer acaba, poco a poco e irremediablemente, con su dignidad de persona autosuficiente.
“Cuando la enfermedad irrumpe rompe esa armonía y te hace ver muchas cosas, abre muchas posibilidades y muchas ventanas y puertas, te hace consciente de muchas cosas: quizá la primera es que eres vulnerable y que la enfermedad puede significar muerte también”, consideró Kraus en entrevista.
Quienes viven una enfermedad terminal pueden tomar dos caminos: entregarse al hacer médico que ante todo busca preservar la vida hasta el último momento o pugnar por conservar la dignidad personal y no dejar que la muerte los mate lentamente provocándoles dolor inmenso, vómitos incontrolables, incontinencias urinarias o fecales y todo lo que pueda mermar la capacidad de disfrutar la vida, agregó Kraus.
“Abrir el tema de la eutanasia, del bien morir o de apropiarte de tu vida por medio de tu muerte, es una invitación que hace Piero con sus diálogos y monólogos”, dijo.
De hecho, Piero es “la suma de muchas voces de personas enfermas” con las que Kraus ha tenido el privilegio de escuchar. Piero escribe un diario y comparte sus reflexiones con un entrañable amigo.
“Conforme él va enfermando y viendo que su vida se va degradando, y que va perdiendo las capacidades de gozar la vida y tener una vida digna, sabe que la muerte lo acecha.
“Es ahí cuando él cavila lo que fue su vida, cavila lo que podrá ser su vida como está y va construyendo un escenario donde dice ‘bueno, para dignificar mi vida, tengo que dignificarla por medio de mi muerte’.
“Una frase quizá un poco complicada la que digo, pero quien dignifica el momento de morir seguramente lo hace porque tuvo una vida digna”, comentó Kraus.