Tan rica es la tradición del próximo 2 de noviembre, que año tras año se descubre un nuevo símbolo en altares, ofrendas y alimentos de temporada, ¡conócelos!

* La celebración del Día de Muertos el 2 de noviembre es resultado del sincretismo religioso tras la Conquista española. Antes de la evangelización, el día de la celebración variaba entre cada etnia indígena.

* El 1 de noviembre es el Día de los Santos Inocentes, cuando se recuerda a los niños fallecidos. El 2 es el Día de los Santos Difuntos, cuando se conmemora a los adultos que fallecieron, según el calendario católico.

* En el siglo 16, en regiones españolas como Asturias, se creía que los muertos regresaban a visitar a sus parientes vivos, por lo que preparaban una ofrenda de alimentos para recibirlos. Se ha registrado que esta creencia fue heredad de los árabes.

* En Mesoamérica existían los tzompantli, o altares formados con los cráneos de los enemigos de guerra sacrificados por sus captores que se utilizaban para honrar a los dioses. Los cráneos se empalaban y se exponían en lugares públicos.

* Hoy en día hay varias comunidades en las que la festividad del Día de Muertos es la más importante del año, como en la Huasteca Potosina o en los pueblos que circundan al Lago de Pátzcuaro, en Michoacán.

* Los altares de muertos dedicados a niños fallecidos son más coloridos y festivos que los dedicados a los adultos.

* Por las diferencias culturales de pueblos indígenas, hay variantes en los elementos y su simbolismo, como en los escalones. Los altares siempre llevan escalones de 2, 3 o 7 niveles. Cuando sólo tiene dos, simboliza el cielo y la tierra; cuando está hecho de tres, representa el cielo, la tierra y el inframundo. Cuando son siete escalones, representan los pecados capitales.

* El altar siempre contiene objetos que simbolizan los cuatro elementos: aire, por medio del papel picado e incienso; fuego, por medio de las velas; agua y tierra, representadas con la comida y las flores.

* Desde la evangelización los altares incluyen elementos del catolicismo, como la cruz, rosarios, veladoras e imágenes de santos.

* Los colores siempre presentes son naranja, amarillo y morado, que son de luto y ceremoniales tanto para el catolicismo como para las culturas prehispánicas.

* La foto del difunto, a quien se dedica el altar, es un elemento fundamental que se coloca en el nivel más alto.

* En el suelo, al pie del último nivel, se colocan cuatro cirios que simbolizan los puntos cardinales, que ayudarán al ánima a ubicarse. También se colocan veladoras en los demás niveles.

* El agua no debe faltar pues se cree que, tras la travesía, el ánima viene sedienta. También es signo de pureza. En algunos altares se coloca un aguamanil y jabón para que el difunto pueda asearse.

* Las flores cempasúchil son las que nunca faltan en los altares, son netamente campiranas y abundantes, por lo que también representan a la tierra.

* En algunos lugares los platillos de comida que se agregan son según la tradición del lugar, en otros, se colocan los preferidos del difunto. Lo mismo sucede con las bebidas.

* La sal es una analogía con la vida, según la tradición católica. Se considera purificadora del espíritu, además de una representación de retorno a la tierra.

* Para la festividad se vende el “pan de muerto”, pan dulce de forma redonda que simulan huesos humanos. También se venden calaveritas de dulce, de azúcar y decoradas de colores.  En algunas tradiciones se colocan tres en el altar, simbolizando la Santísima Trinidad.

* Una ofrenda parecida existía en la época prehispánica y se ofrecía a Cihuapipiltin, diosa de las mujeres que morían en el parto. A ella se le ofrecían panes en forma de mariposa o de rayos.

* En la región huasteca, tanto en Hidalgo como de San Luis Potosí y Veracruz, esta festividad recibe el nombre de “xantolo”, palabra náhuatl derivada de la frase latina festiumominum sanctorum, que significa fiesta de todos los santos.

* En algunos pueblos michoacanos, la mañana del 2 de noviembre se realiza el Camperi u ofrenda de frutos de la cosecha, que van recogiendo los jóvenes por las calles, para luego entregarla al sacerdote de la iglesia.

* La fiesta del Día de Muertos es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO desde el 2003.
es Patrimonio Cultural Inmaterial.

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