El Templo del Calvario es un emblema para todos los laguenses, su ubicación en el ‘Cerro de la Calavera’, es un referente inmediato de la ciudad. Las ‘Fiestas de Agosto’ de Lagos de Moreno, posiblemente no se entenderían sin la talla de madera que representa al ‘Señor de la Pasión’, y en cuya conmemoración se le celebra anualmente del 28 de julio al 6 de agosto desde hace 119 años.
De acuerdo con los registros del párroco del Templo del Calvario, José Luis Aldana Wario, la cantidad de personas que confluye a diario durante las fiestas, oscila entre los 5 mil y 6 mil visitantes, aclaró que el número es variable ya que depende de los gremios que participen en la procesión diaria es la cantidad de asistentes.
Agregó que por las noches varía el número, dependiendo del día de la semana, por ejemplo los fines de semana se rebasa la cantidad de gente que asiste de ordinario, como el pasado domingo, cuando recibieron entre 8 y 9 mil personas en el área del estacionamiento y del atrio.
El párroco Aldana Wario comentó que la derrama económica significa un buen momento para muchos comerciantes, aunque es difícil ofrecer datos firmes debido a que los comerciantes son en la mayoría de los casos vecinos de la localidad que no reportan ganancia específica, sin embargo a decir del Párroco, sí existe un buen margen de ganancia para la mayoría y representa también un incremento notable en la vida económica local.
Recordar las tradiciones:

De acuerdo a Aldana Wario, las fiestas se remontan desde mediados del siglo XIX hasta la fecha, fue en este periodo cuando se constituyó al “Señor del Calvario” como patrono de la ciudad de manera implícita por los laguenses.
Según información de Mario Gómez Mata, cronista de la ciudad, en 1779 el culto al “Señor de la pasión” tomó fuerza, se autorizó un novenario que iniciaba el 29 de julio y culminaba el 6 de agosto.
Por su parte, José Luis Aldana contó que se comenzó rezando el viacrucis por la actual calle Constituyentes (antes calle de La Estación), y como las cuadras del trazado urbano desde el río Lagos hasta el Calvario son 14, número equivalente a las estaciones del Via Crucis, en 1790 el alcalde de la Villa, Francisco Javier Arreola, erigió en cada esquina una cruz.
“Con el tiempo, la imagen que estaba en la Parroquia de la Asunción, y que pertenecía a la Cofradía de ‘Nuestra Señora de la Soledad y del Santo Entierro’, es trasladada aquí, y aquí se entroniza como un elemento más para la celebración del Viacrucis”, explicó el Párroco.

El templo, la ‘subida’ y la ‘bajada’:

“El Calvario” comenzó como una pequeña Ermita, en donde ya se efectuaban actos devocionales, de acuerdo a José Luis Aldana, quien refirió que en el Siglo XIX estuvo en manos del padre Teófilo Villagrán Guerrero, cuyos restos están sepultados en la cripta número 100 del propio templo.
Explicó que fue en esta época cuando detonó el fervor. Villagrán Guerrero decidió ampliar el recinto, eligiendo una planta de ‘cruz latina’, y aprovechando el cargo como capellán del Santuario de la Virgen de Guadalupe, trasladó la imagen al templo mientras se hacían las obras.
Cuando terminó la remodelación, se llevó a cabo la bendición, un 29 de julio de hace 119 años, entonces trajeron la imagen en forma solemne al Calvario “es la primera ‘subida’ de la imagen, aunque las bajadas tiene alrededor de 50 años, ya que antes se bajaba la imagen en un vehículo, sin ser mostrada a la gente”, puntualizó Aldana Wario.
Por otro lado, Mario Gómez Mata explicó que el Padre Teófilo Villagrán no pudo terminar el templo y el padre Francisco Jiménez Gutiérrez emprendió su conclusión a mediados del pasado siglo XX “el Padre ‘Panchito’ como todos lo conocemos, comenta que se encargó del templo del Calvario y del Rosario, desde el mismo año que llegó a esta ciudad”, narró.
Mario Gómez Mata dijo que sobre las obras de ampliación y embellecimiento del Templo del Calvario “El Padre ‘Panchito’ recuerda que las obras empezaron en 1951, para 1958 ya estaban terminadas las bóvedas de las otras dos naves”, destacó.
Aldana Wario contó que cuando se permitió que la imagen fuera descubierta, llegó el padre Francisco Jiménez, quien respetó la estructura, amplió las naves laterales y coronó el edificio con las figuras, las arquerías y las escalinatas laterales.
Al respecto, el Cronista dijo que el templo del Calvario dio como una “asombrosa réplica en pequeño de la Basílica de San Pedro en Roma” y que hacia el año de 1990 “para resaltar esta señorial sinfonía en cantera, se creó la actual explanada, obra del arquitecto laguense Antonio Ramírez Navarro”, informó.

Feria y Calvario.
Recordar la tradición

Con respecto al sentido actual de las fiestas, el padre Aldana Wario consideró que éstas no han cambiado en cuanto a la esencia que brinda identidad a la ciudad, por lo que dijo, no se puede ir en contra de las peregrinaciones, la ‘bajada’, la ‘subida’ o las calles adornadas “como sacerdote me toca cuidarlo, no soy el dueño, soy administrador”, manifestó.
Agregó que ha habido elementos que se han enriquecido y modificado, a su parecer la tradición no es algo estático y siempre hay aportaciones nuevas “la imagen es un medio que nos sirve para llegar a Dios, no es el quedarnos en la imagen, sino lo que representa”.
La palabra recordar es una palabra proveniente del latín ‘Recordaris’ y significa “Volver a dar el corazón”; a decir de Aldana Wario, eso representan las tradiciones “volver a dar el corazón, no sólo a Dios, sino también a una ciudad en la que crecimos y de la que recibimos tanto. A donde quiera que vaya, no dejaré de ser laguense, lo que me dejó Lagos no me lo van a poder quitar”, aseguró.
Así mismo, el sacerdote dijo que en una ciudad en donde existe mucha violencia y las familias pasan por momentos críticos, se deben potenciar todos estos eventos en donde predomina el descanso y la convivencia “para apoyar a la familia, a una sociedad lastimada, para que recobre el sentido de la esperanza”, expresó.
Finalmente, Aldana Wario señaló que pretende tres cosas con las festividades, dadas por sus facetas como actor social “soy sacerdote, y lo primero que quiero es que la gente se acerque a Dios, soy laguense y como tal quiero revivir las tradiciones, y soy parte de una familia y de un pueblo lastimado, por eso quiero que la gente venga aquí y que se le olvide por un momento el celular, al enfermo que le está esperando, a no poder pagar la colegiatura. No pretendo enajenar a la gente, sino que descansen, tomen aire y vuelvan a su tren de vida”, concluyó.

Imagen del ‘Señor del Calvario’

Lo que da forma a las fiestas locales es precisamente la imagen que representa al Patrono del Pueblo, que de acuerdo con el padre José Luis Aldana, debió haber sido traída por una familia como parte de una devoción particular “prueba de ello es que la imagen es pequeña, las imágenes dedicadas a los templos son de tamaño natural”, enfatizó.
Por su parte, Mario Gómez Mata, cronista de la ciudad, mencionó que en 1673, Catalina Mencia Jiménez de Castro regaló al Templo de La Asunción la escultura, que recibió el entonces señor cura, Juan Gómez Rubio.
Agregó que la escultura es descrita en los inventarios de la Parroquia de la Asunción en el año de 1760 en resguardo de la Cofradía de ‘Nuestra Señora de la Soledad” y corresponde a la imagen actual de ‘Nuestro Padre Jesús del Calvario’.
 

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