El deseo de poseer un cuerpo vigoroso de manera fácil lleva a muchas personas a tomar suplementos alimenticios, algunos de ellos no regulados, lo que puede desembocar en daños a su salud, especialmente hepáticos.
Lourdes Garza Ocañas, jefa del Departamento de Farmacología y Toxicología del Hospital Universitario (en la Ciudad de México), explica que algunos productos dicen favorecer el desarrollo de reservas energéticas que aumentan y tonifican la musculatura.
“Se debe tener precaución ya que existen suplementos alimenticios que se venden con este fin, sin ningún tipo de control, y que generalmente vienen adulterados con hormonas o esteroides”, advierte la especialista.
Este aumento de masa muscular, dice, se obtiene naturalmente realizando ejercicio en forma periódica, de preferencia con pesas y con una nutrición a base de carnes magras rojas, aves, pescados y productos lácteos.
Los suplementos están formados principalmente por proteínas, aminoácidos (arginina, glutamina) ácidos grasos, carbohidratos, vitaminas y/o minerales, expresa la especialista.
“Están disponibles en diversas cantidades y tienen contenidos diferentes, pero por regulación en su etiqueta deben contener la dosis diaria recomendada y tener la advertencia de no exceder esa cantidad”, estima.
Es por ello que los consumidores, recomienda Garza, deben leer atentamente las etiquetas de los suplementos.
“Para que nuestro cuerpo funcione correctamente sólo necesita cierta cantidad de nutrientes y consumir niveles mayores no produce mejores efectos y sí puede ser perjudicial”, alerta.
El riesgo con los suplementos que se promocionan para incrementar masa muscular es que pueden venir adulterados con fármacos no declarados en la etiqueta, en especial hormonas con efecto anabólico.
Éstas pueden producir efectos tóxicos, particularmente, daños al hígado y trastornos en la fertilidad, menciona la jefa del Departamento de Farmacología y Toxicología del Hospital Universitario.
“Algunas hormonas anabólicas como testosterona y sus derivados, usadas para incrementar masa muscular por tiempo prolongado, se han relacionado con desarrollo de cáncer hepático”, advierte.
En el caso de los que afirman en su etiqueta ser de origen 100 por ciento natural también existen riesgos: un peligro es la falta de control en el proceso de fabricación y contaminación del producto con sustancias tóxicas.
Otra posibilidad es que tenga ingredientes prohibidos no declarados en la etiqueta que poseen acción farmacológica y que al ser consumidos sin control pueden ser perjudiciales para la salud.
“Además, los suplementos herbales ingeridos en exceso y/o por tiempo prolongado pueden producir toxicidad si la persona ingiere algún medicamento recetado por un médico o compre medicamentos de libre venta”, enfatiza.
Garza Ocañas agrega que cualquier producto etiquetado como “suplemento alimenticio” no sirve para bajar de peso o combatir obesidad, ni puede curar o disminuir los síntomas de ninguna enfermedad como cáncer o diabetes.
Por lo regular, las vitaminas y minerales se consideran seguras, siempre y cuando no se consuman en cantidades excesivas en cuyo caso sí pueden ser tóxicas, por lo que se debe tomar la dosis recomendada en el rótulo.
Verificar la etiqueta
En México la regulación de los suplementos para su comercialización la realiza la Cofepris, (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios) que demanda que posean una etiqueta que diga “suplemento alimenticio”.
También deben incluir sus ingredientes, la cantidad correspondiente de cada uno, la declaración nutrimental y, si existe riesgo para la salud de los consumidores, el nombre y dirección del fabricante.
La comisión exige además que aparezcan las leyendas “El consumo de este producto es responsabilidad de quien lo recomienda y de quien lo usa” y “Este producto no es un medicamento”.
“Si esta información no viene en la etiqueta puede tratarse de un producto no regulado y no se debe utilizar”, expone la especialista.
Como los suplementos alimenticios no requieren contar con registro sanitario como los medicamentos, es responsabilidad de los productores el cumplir con los requisitos de ingredientes y etiquetado, entre otros trámites.
Por otra parte, los productos para adelgazar o engrosar partes del cuerpo o variar sus proporciones sí son considerados medicamentos, comenta la especialista.
“Éstos deben tener un registro sanitario que aparece en el empaque del producto y que es la autorización que otorga la Cofepris cuando se ha demostrado que son seguros, eficaces y de calidad”, señala.
Garza Ocañas recomienda a las personas que deseen incrementar masa muscular o bajar de peso que acudan con un profesional de la salud, ya sea nutriólogo o médico para que se someta a una evaluación completa.
“Debe incluir atención médica, nutricional y un régimen de actividad física y ejercicio y que se le den las recomendaciones particulares sobre usar suplementos alimenticios o no”, indica.