Hewlett-Packard (HP) acordó pagar 108 millones de dólares para dar carpetazo a una investigación del Departamento de Justicia de Estados Unidos por sobornos a funcionarios de México, Rusia y Polonia.
Los actos de corrupción involucran a servidores públicos y consultores de Pemex para obtener contratos por alrededor de 6 millones de dólares en 2008.
La Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero de Estados Unidos hace que sea ilegal que compañías estadounidenses paguen sobornos a funcionarios de gobiernos en el exterior para obtener negocios.
Según investigaciones de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por su siglas en inglés) y del Departamento de Justicia, en diciembre de 2008, HP firmó el contrato con la paraestatal para proveerle de servicios de optimización de software, hardware y uso de tecnología.
HP se enteró de que el funcionario de la oficina que se encargaba de firmar los contratos de Pemex era ex director de la consultora.
“HP entendió, por las negociaciones que ya había realizado con Pemex, que tenía que retener a la consultora de su lado para ganar los contratos. En algún momento, ésta amenazó con ofrecer el contrato a alguno de los competidores de la compañía en México”, señala el documento.
En febrero de 2009, Hewlett-Packard destinó 1.6 millones de dólares a la “partida del soborno”.
De ellos, pagó 1.41 millones a la consultora mexicana que le ayudó a conseguir el contrato.
Otros 125 mil dólares fueron para una entidad controlada por el director de Tecnologías de la Información de Pemex, funcionario que firmó el contrato.
Según el reporte de la SEC, HP se enteró que el funcionario era ex director de la consultora.
La SEC no señala el nombre de la consultora ni el del funcionario de Pemex. En ese entonces, Abraham Galán era director corporativo de Tecnologías de Información y Procesos de Negocio.
Consultada al respecto, la paraestatal dijo que estará al pendiente, colaborará con la investigación y que no habrá impunidad.
Soborna HP a funcionarios
La informática Hewlett-Packard (HP) habría sobornado a funcionarios y consultores de Petróleos Mexicanos (Pemex) para obtener contratos.
De acuerdo con investigaciones de la Comisión de Bolsa y Valores y del Departamento de Justicia de Estados Unidos la corrupción ocurrió entre 2008 y 2009.
Abraham Galán era durante ese periodo director corporativo de Tecnologías de Información y Procesos de Negocio en la paraestatal.
A mediados de 2008, el equipo de ventas de HP comenzó negociaciones con Pemex para la venta de servicios de tecnología de software, hardware y licencias con valor de 6 millones de dólares.
Los gerentes de ventas de HP México para ganar el contrato con la paraestatal negociaron con una consultora mexicana relacionada con funcionarios de Pemex, en este caso el Director de Operaciones.
HP acordó pagar a la consultora una comisión equivalente al 25% del negocio con Pemex, al que llamó “impuesto de influencia”.
La empresa entendió que debía tener la mediación de la consultora para ganar los contratos de la paestatal, ya que incluso un agente de la propia consultora había amenazado con aceptar la oferta de uno de sus competidores si ésta no pagaba la comisión exigida.
El funcionario había sido directivo de la consultora en cuestión y en ese momento supervisor del Director de Información de la petrolera. Este último al final firmó el contrato con HP y recibió 125 mil dólares de comisión a través de una entidad bajo su control.
HP ofertó a Pemex la venta de sus productos mediante la consultora que tenía conexiones con los funcionarios en la paraestatal.
El 22 de diciembre de 2008 HP firmó con Pemex los contratos.
El 20 de enero de 2009 HP comunicó al intermediario que recibiría su pago “por recomendar a HP a su cliente”. Posteriormente, el intermediario hizo saber a la consultora la fecha del mismo, que sería el día 23.
Entre el 28 de enero y el 5 de febrero de 2009 el intermediario presentó a HP dos facturas por un total de un millón 663 mil 503 dólares por concepto de comisión por haber logrado el acuerdo con Pemex.
HP pagó las dos facturas entre el 10 y 12 de febrero de 2009 por medio de una transferencia bancaria, en dólares estadounidenses, a una cuenta alojada en un banco de Estados Unidos.
El 11 de febrero de 2009 el intermediario hizo una primera transferencia por 517 mil 821 dólares a la consultora.
Posteriormente, el 23 del mismo, el intermediario transfirió una suma adicional de 892 mil 493.23 dólares a la misma. En conjunto, ambas transferencias sumaron un millón 410 mil 314.23 dólares.
A través de los pagos hechos a la consultora por el intermediario, HP eludió las políticas internas propias que requieren la aprobación previa de los socios de la compañía para realizar pagos a terceros.
Por otra parte, los registros de HP reflejan que, falsamente, el intermediario era el socio en la búsqeda del acuerdo con Pemex así como el destinatario principal de la comisión que la empresa informática pagó por este concepto. En suma, la filial mexicana de HP falsificó los registros.
El 2 de marzo de 2009, luego de recibir el segundo depósito del intermediario, la consultora hizo un pago de 30 mil dólares en efectivo a una entidad controlada por uno de los funcionarios. Posteriormente, el 30 del mismo mes, la consultora hizo tres pagos adicionales en efectivo por 95 mil dólares a la entidad controlada por el mismo funcionario.
La filial mexicana de HP recibió aproximadamente dos millones 527 mil 750 dólares de beneficio en el acuerdo con Pemex.
Paga con multa
HP acordó pagar 108 millones de dólares para dar carpetazo a una investigación abierta por el Departamento de Justicia de Estados Unidos y el regulador de Wall Street por sobornar a funcionarios en México, Rusia y Polonia para hacerse con lucrativos contratos públicos. Además, deberá reforzar los controles internos para evitar que se repitan.
Estos pagos violan la legislación que persigue la corrupción en el extranjero.
Los sobornos en Rusia superaron los dos millones y se calculan en 600 mil dólares el premio en regalos y efectivo a funcionarios polacos. Siguiendo el mismo patrón que en el caso mexicano, los millonarios contratos públicos que consiguió no siguieron las reglas internas de la compañía, y eso pese a que había dudas sobre la actuación de los agentes que les representaban.
Como señalan desde el regulador, los libros contables reflejaban todos estos pagos “como comisiones y gastos legítimos”, cuando en realidad estaban inflados.