Una construcción histórica transformada en un moderno loft de poco más de 300 metros cuadrados de superficie cobija un vistoso proyecto residencial enclavado en el corazón del barrio de TriBeCa, en la ciudad de Nueva York.
Ideada para una familia joven, la vivienda -con un dormitorio principal y uno infantil- fue objeto de una intervención integral, en la que la estructura fue equipada con un nuevo sistema de mobiliario, acabados e iluminación de última tecnología.
“A partir de un color claro se barnizaron los pisos con la finalidad de aligerar visualmente el espacio, pues inicialmente eran marrón oscuro.
“En tanto, el cliente quiso mantener el ladrillo original, lo que implicó equilibrar las tonalidades, ya que este material envuelve al entorno con un matiz predominantemente rojizo”, dijo la interiorista Ghislaine Viñas.
Según la artífice holandesa, aparte de la apariencia del ladrillo, otro de los desafíos fue la gama del arcoiris seleccionada por los habitantes, cuya aplicación conllevó organizar los pigmentos de tal manera que la propuesta fuera capaz de responder a los deseos del cliente de una forma sofisticada y, al mismo tiempo, lúdica.
“Cuando se quiere un interior animado es importante distribuir los colores a lo largo de las distintas áreas, en vez de aplicarlos dentro de un mismo ambiente. Recordemos que demasiadas tonalidades brillantes en una sola habitación resultan confusas para el ojo humano”, advirtió Viñas.
Tendencia que perdura

De acuerdo con la creativa radicada en la Gran Manzana, aunque los espacios multicolores no necesariamente son atemporales, se les considera como una tendencia que el usuario puede disfrutar por varios años.
“Si concibo un interior que permanecerá por un largo periodo, procuro poner toda la energía de color en aquellos artículos que se intercambien con facilidad. Un ejemplo es la estancia, donde a menudo incorporo sillones, tapetes y pisos neutros, aderezados con sillas llamativas con posibilidad de ser retapizadas”, precisó Viñas.
Artemide, Herman Miller, Knoll, Ligne Roset, Marimekko y Moooi son algunas de las firmas que, en conjunto, crean una alegre composición de muebles y accesorios decorativos que visten cada una de las áreas comunes, como la sala de televisión y la oficina, entre otras.
“Una de las estrategias que empleamos en el diseño de interiores fue colocar -en la sala- piezas de mobiliario cuyo color correspondiera al de las bandas de la alfombra multicolor”, agregó Viñas.

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