Hace unos años, Erin Zaikis, una joven estadounidense, quedó fascinada con “Slumdog Millionaire”, una película ganadora del Óscar que narra las dificultades de los jóvenes que viven en los suburbios de Mumbai, India. Su vida cambió desde ese mismo momento, pues decidió hacer sus maletas y viajar al país asiático.
Cuando llegó allí, le rompió el corazón conocer a niños de menos de 13 años de edad que ni siquiera sabían lo que era el jabón
“No podía creer que la gente estuviera viviendo así. Compré mi boleto para Mumbai y comencé a trabajar en un orfanato. Siempre había vivido una vida superficial en la que las cosas materiales importaban mucho. Pero cuando llegué a India, mi vida cambió. Hallé un nuevo propósito”, relató la joven a The Better India.
Tras descubrir que en torno a 70 millones de personas en India no tienen acceso a productos de higiene, Zaikis decidió fundar Sundara, una organización que emplea a numerosas mujeres excluidas de los suburbios de Mumbai para reciclar barras de jabón recolectadas de 15 hoteles cercanos.
Los inicios no fueron fáciles para la joven.
“Pedía a la gente ayuda y consejos constantemente. Les solicitaba contactos con hoteles de la ciudad, algo que tomó muchísimo tiempo. Y después de contactar con los establecimientos, convencerlos de que nos donaran las barras de jabón que iban a tirar fue también un reto”, recordó Zaikis.
“Al principio no comprendía por qué a alguien le importaría darnos algo que ya no le servía para nada, pero más adelante comprendí que estaban asustados de meterse en un problema legal si alguien caía enfermo”.
Tras una larga temporada de negociaciones, la estadounidense logró que varios hoteles colaboraran con su iniciativa.
Una ONG llamada Gabriel, que proporciona alimentos a los niños de los suburbios, la ayudó a conocer a los jóvenes necesitados, logrando así que se ganara su confianza rápidamente.
El equipo de la ONG colaboró con Zaikis para explicar su idea a la comunidad. Localizó y puso en contacto con mujeres de grupos de autoayuda que aceptaron colaborar con ella en la fabricación de barras de jabón recicladas.
Una vez que la joven tuvo a todos los socios necesarios, aprendió a elaborar las barras, un proceso realmente simple. Cada lote requiere de únicamente siete minutos para su fabricación.
Tras utilizar un pelador de patatas para quitar las impurezas y una solución química para limpiarlo del todo, una pequeña máquina de reciclaje operada manualmente ayuda a transformar jabón desechado en uno totalmente nuevo, el cual es empaquetado y distribuido junto a un manual de educación sobre higiene.
Sundara proporciona ayuda a más de 6 mil niños y adultos de los suburbios de Mumbai. El jabón es recibido por una red de más de 30 escuelas y centros comunitarios.
La iniciativa de Zaikis no solo ha inculcado un mayor conocimiento higiénico entre los residentes, sino que también ha proporcionado una fuente de ingresos a muchas mujeres de la zona.
“Creía que nunca podría tener un impacto semejante, ya que no soy rica ni tengo muchos recursos. Durante toda mi vida creía que nunca podría dar lo suficiente a los pobres. Pero trabajar en Sundara me ha hecho darme cuenta que no importa a la comunidad a la que pertenezca, siempre puedo dar y ser parte del cambio”, explicó la joven al diario indio.
El equipo ha fabricado más de 8 mil 400 barras, evitado que mil kilos de jabón se desperdiciaran e impartido 371 lecciones de higiene.