¿Cuál es la criatura más peligrosa que existe?
Uno estaría tentado a decir que podría adjudicársele ese título a alguno de los grandes predadores: leones, tigres, osos o tiburones, o tal vez a algunas especies ponzoñosas: víboras, alacranes y demás.
Pero no, el animal más peligroso, al menos para el ser humano -después de si mismo, naturalmente-, es el mosquito.
Este insecto, que -gracias al cambio climático, la urbanización caótica, la migración de humanos y animales, etcétera- habita cada vez más regiones del planeta, es el principal portador de todo tipo de microorganismos patógenos que pasan de un mamífero a otro por el mecanismo de extraer sangre de un infectado e inocular a otro sano.
La gran mayoría de los mosquitos transmisores de padecimientos humanos pertenecen a unas cuantas especies, lo que no quiere decir que los individuos de cada especie no se cuenten por millones.
En un rudimentario estudio efectuado a finales del siglo 19, el Dr. Otto Lugger de la Universidad de Minnesota, empleando medio barril de agua estancada, obtuvo alrededor de 17 mil mosquitos al cabo de menos de una semana del desove de 80 hembras del insecto.
De las enfermedades tradicionalmente transmitidas por los mosquitos, destaca el paludismo o malaria que sigue siendo una de las principales causas de muerte en el planeta -un millón de decesos y entre 300 a 500 millones de casos anuales-, especialmente en el continente africano y cuya erradicación está lejos de ocurrir aún cuando las medidas preventivas de contención del mosquito (Anopheles) son sencillas y en extremo baratas.
No existe vacuna y el parásito que la causa (Plasmodium) ha desarrollado resistencia a diversos tratamientos.
El dengue es una infección de origen viral transmitida por la picadura de mosquitos de la especie Aedes. Se estiman alrededor de 100 millones de casos anuales en el mundo. El tratamiento se reduce a mitigar los síntomas, la forma hemorrágica requiere de hospitalización inmediata. Como en el caso del paludismo, tampoco existe vacuna.
La fiebre amarilla se circunscribe únicamente a las áreas tropicales de África y Sudamérica. Se registran alrededor de 200,000 casos anuales en 33 países, de los cuales 30,000 son mortales. Hay una vacuna que es obligatoria para quienes viajan a las áreas endémicas de la enfermedad.
Las encefalitis (inflamación del cerebro) en sus diversos tipos (equina del este y del oeste, de San Luis, LaCrosse) son padecimientos virales transmitidas por mosquitos habitualmente del tipo Culex y Aedes y se han reportado en el continente americano desde Canadá hasta Sudamérica. Pueden llegar a ser graves y no hay tratamiento específico. No se ha desarrollado vacuna para los humanos. Hay que aclarar que existen otros tipos de encefalitis de origen diverso que no se relacionan con la picadura de mosquitos.
Por si fuera poco, los mosquitos ahora transmiten también nuevas -relativamente- enfermedades virales. El chikungunya del que se calculan 350 mil casos en el hemisferio occidental desde el 2013 y el zika que se aisló -en África- en 1947 por primera vez y cuya presencia ya se confirmó en México.
Ambas transmitidas por mosquitos de la especie Aedes y con sintomatología similar al dengue.
Prevención
La prevención de todas estas enfermedades se reduce al control de los mosquitos que las transmiten.
*Cambiar el agua de los floreros al menos cada semana, tirar el agua estancada de cualquier contenedor.
-Mosquiteros en ventanas y puertas y tela antimosquitos en cunas y camas.
-Emplear repelente contra mosquitos o cubrirse apropiadamente.
-Acción comunitaria para el control de los mosquitos con dependencia limitada en insecticidas y larvicidas.