El pasillo de cereales en el supermercado es una explosión de color con personajes atractivos que siempre logra el cometido de atraer a los niños pero, ¿qué tan saludable es el típico desayuno de cereal con leche?
La nutrióloga Ana Lara explica porqué los cereales deben consumirse con moderación o evitarse en el desayuno.
“Los cereales para los niños básicamente tienen una figura llamativa en el empaque, muchos colores, muchos sabores, mucha azúcar y terminan siendo una golosina”, dice.
El problema, señala, es que algunos, además de tener mucha azúcar, generalmente no son granos integrales sino refinados, tienen muy poca fibra y además son altos en sodio porque es lo que se utiliza para conservarlos, aunque el paladar no lo perciba.
Xaviera Cabada, coordinadora de Salud Alimentaria de El Poder del Consumidor, agrega que los cereales para niños además contienen colorantes artificiales que pueden provocar alergias y alteraciones de la conducta.
Por eso, las nutriólogas recomiendan sustituir el cereal de caja por avena cruda o cocida, arroz cocido, tapioca o incluso elaborar un cereal casero mezclando avena tostada, amaranto, nueces o almendras trituradas y frutos secos como pasas o arándanos.
Por otro lado, la doctora Ana Bertha Pérez reconoce que el cereal con leche es la opción más rápida y sencilla para el desayuno, especialmente cuando todos deben ir a la escuela o a trabajar.
“Si vamos a comprar un cereal, hay que escoger el que tenga la menor cantidad de azúcar y la mayor cantidad de fibra. La gama de cereales es tan grande que ahorita ya hay muchas opciones de hojuelas de maíz, de trigo o de salvado de trigo; arroz inflado u hojuelas de avena, pero sin azúcar”, explica.
Pérez recomienda dedicar unos minutos para analizar las etiquetas y escoger un cereal que aporte más de 1.5 gramos de fibra por porción (30 gramos) y menos de 4 gramos de azúcar por porción.
De acuerdo con un estudio de calidad realizado por la Procuraduría Federal del Consumidor, el cereal infantil que más azúcar contiene es el de maíz inflado y endulzado con 13.6 gramos de azúcar por porción; y el que menos azúcar contiene es el de hojuelas de maíz con .9 gramos de azúcar por porción.
En cuanto a la fibra, los que rebasan los 1.5 gramos de fibra son el de avena integral, el de arroz inflado y el de trigo inflado, con un contenido de entre 1.8 gramos y 4 gramos de fibra por porción.
También el tipo de leche es importante, Pérez considera que los niños mayores de 2 años deben consumir leche semidescremada porque la leche entera tiene un alto contenido de grasa.
“Si los niños están acostumbrados al sabor dulce les va a costar trabajo dejarlo, un tip es ponerle leche deslactosada al cereal, porque sabe un poquito más dulce pero no aumenta el índice glicémico, que es la respuesta a la insulina”, aconseja.
Y nada de vaciar la caja de cereal, la porción adecuada para un niño es de 30 gramos, el equivalente a 3/4 de taza, por lo que Pérez recomienda primero medir la cantidad de cereal y después servirlo.
¡Desayuno completo!
Para tener un desayuno completo se pueden agregar al cereal con leche trocitos de plátano, moras o fresas.
-Si hablamos de un cereal con poca azúcar y el niño desayuna eso una vez a la semana, no hay un impacto metabólico, siempre y cuando tenga un peso saludable.
-Hay que tener en cuenta que no puede comer cereal de caja dos veces el mismo día. Hay que enseñarles que en todas las comidas lo que debe abundar son las verduras y las frutas.