Las alitas se han convertido en uno de los platillos favoritos, y prueba de ello es el boom de restaurantes de este tipo.
Aunque las alitas se pusieron de moda recientemente, su consumo tiene al menos 50 años.
Una de las leyendas atribuye el platillo a Teressa Bellissimo, dueña del restaurante Anchor Bar, en Búfalo, Nueva York, quien en 1964 inventó el aperitivo, al recibir un pedido erróneo de alitas. Aunque John Young, otro restaurantero de la misma población, se adjudica el mérito de haber servido las primeras raciones de ‘Chicken wings’ en salsa ‘mambo’, con la diferencia de que las ofrecía empanizadas.
Estos restaurantes se han multiplicado en el estado.
En Plaza Campestre está Party Wings, que tiene una segunda sucursal en Mariano Escobedo. En Plaza Palmas se ubican dos restaurantes: Wing Air Force y la versión sport de Wing Stop.
En Paseo del Moral se ubica CheveWings, que tiene una sucursal en la Plaza Morelos.
Otros establecimientos de alitas que han llegado al estado son los siguientes: Wild Rooster, Wing´s Army, Hangar Wings, Hot Wings, Gavilán Pollero Exprés, Chiltepinos, VaquiAlas, SpicyWings, Wild Bill Burguers y Buffalucas.
Wing Stop
Vuelan 50 mil alitas… ¡los jueves!
Uno de los negocios más exitosos de alitas es Wing Stop, que los jueves de promoción recibe a miles de consumidores amantes del picante.
Su sistema es de autoservicio y su menú se compone por alitas en sus 12 tipos de salsa.
“El cliente llega, pide, recoge su pedido y disfruta de su comida, como en cualquier lugar de comida rápida que se conozca”, explica Alejandro Ramírez, gerente de la sucursal Wing Stop en Centro Max.
La idea original nace en Estados Unidos cuando Antonio Suat, creador de la marca, percibió que las alitas se desperdiciaban mucho en el restaurante donde trabajaba, por lo cual decidió hacer algo más productivo con ellas: las frió y las combinó con diversas salsas.
Para 1994 ya estaba iniciando su cadena de restaurantes y creció de manera rápida, pero casi de inmediato Antonio se topó con un problema: la escasez del pollo y el incremento en el precio del mismo.
Por lo mismo, hizo un contrato con un proveedor importante en Estados Unidos y así llueva truene o relampaguee, WingStop siempre tendrá su plato fuerte.
En la actualidad hay dos conceptos diferentes en la ciudad bajo la misma marca: su lugar tradicional en Centro Max y el que tiene en Plaza Palmas con la etiqueta de Sport, donde el concepto cambia, hay un menú más integral tanto en la comida como en la bebida.
La temática de la marca es la aviación, en el lugar hay varios aviones, las mesas están diseñadas con panfletos de aviones de los años cincuenta, además que el logo es una representación de la placa que usan los pilotos.
Alejandro Ramírez comenta que esto fue para darle una asociación al restaurante con las mismas alitas.
Con dos años en la ciudad, Ramírez comenta que una de las cosas más complicadas fue que la gente aceptara la idea de autoservicio que ellos ofrecen.
“Incluso hubo personas que se fueron porque no se les atendió en la mesa”.
Sin embargo, lograron superarlo instruyéndolos y explicándoles la dinámica que tiene el lugar. Ahora se sienten bien posicionados en la ciudad.
En tema de competencia, Alejandro asegura que no les preocupa aunque reconoce que cada vez hay más lugares que ofrecen este platillo.
“No hemos sentido una repercusión fuerte, tal vez haya un día que no vendes lo que esperas, pero es como todo, lo bueno de las franquicias es que al manejar un estándar la gente se queda contigo”, explica.
Los jueves es cuando mejor venden gracias a su promoción. Tan sólo ese día, se venden 50 mil alitas.
“El jueves si quieres unas alitas, estarías loco si vas a otra parte”, comenta Alejandro.
En sus próximos proyectos se planean abrir más lugares en el Estado, y se tienen el enfoque de Guanajuato e Irapuato, aunque aún no tienen fecha definida.
Wings Army
¿Alitas? ¡Señor, sí Señor!
Se imagina ir a cenar a un restaurante y ser recibido por un soldado en un campamento militar. Esa es la experiencia que ofrece WingsArmy ubicada en Plaza Campestre.
Este lugar, dirigido por Víctor Cantú, fue el primero en llegar a la ciudad hace 8 años cuando la gente no reconocía a las alitas como una comida completa.
La franquicia empezó en Guadalajara donde se contactaron con el fundador del corporativo, Martin Santaella para traerla a la ciudad, convirtiéndose en las primeras WingsArmy foráneas, una de las 120 que hay en toda la República.
“Estaba buscando un proyecto que me atrajera y donde pudiera emprender, fue el concepto lo que nos gustó”, explica Cantú.
Escogieron Plaza Campestre porque Víctor notó que tenía un gran futuro y no se equivocó.
El concepto de Wings Army es completamente militar y fue escogido así para que resultara llamativo.
“Martin Santaella, que es el creador de la marca, viajaba mucho a Estados Unidos y como se había dado la moda militar pues se trajo el concepto para acá”.
Esto tomó tanta importancia que incluso los meseros usaban uniformes similares a los soldados para dar un ambiente más integral al restaurante; sin embargo la idea se dejó de lado por cuestiones de seguridad, además de que el uniforme resultaba costoso.
“Martin le atinó, porque es algo que llamó la atención de los niños y de algunos adultos”, dice Cantú.
Al ser los primeros en la ciudad en ofrecer las alitas picantes, se enfrentaron al reto de la aceptación, porque como dice Víctor: “La gente no consideraba las alitas como una comida completa, sino un acompañamiento”.
Para combatir este hecho, agregaron platillos al menú y poco a poco fueron ganando aceptación entre las personas que van en busca de la experiencia Wings Army.
Otro de lo retos fue encontrar un proveedor de calidad que les suministrara su platillo principal, ya que era algo que tenían rezagado.
“Nadie las consumía, ahora batallamos para encontrar por toda la competencia que hay. Se volvió un producto principal para gente que vende pollo”.
La competencia es un tema importante, pero para Víctor no se ha vuelto un problema, reconoce que hay mucha competencia pero que la calidad no es la misma”.
“Uno tiene que esforzarse por dar un mejor servicio y mantener la calidad de la franquicia. Creo que nosotros ofrecemos un buen sabor y un buen ambiente”, explica.
Prueba de esto son los miles de kilos de alitas que consumen a la semana y la gran variedad que tienen para consumirlas. Cuentan con 15 salsas divididas en tres categorías: Lo picoso, lo diferente y lo ardiente.
De las preparaciones que más éxito tienen son las alitas Garlic Parmesan, seguido de la Lemon Pepper y la Spice and Cream.
“Es la variación a las picosas las que les gustan a toda la gente, pero que la consumen más los niños y las señoras a quienes no les gusta el picor”.
También ofrecen las versión BBQ, con diferentes sabores como tamarindo y hawaianas.
Pero las favoritas son las picantes, que van desde las ligeras hasta las explosivas, que Víctor asegura sólo son para los valientes.
Pero además de las alitas, también tienen un menú variado, que va desde hamburguesas hasta ensaladas, sin olvidar las entradas de papas fritas, verduras y aros de cebolla. Y para las personas que no les gusta batallar con los huesos, para ellos están las Boneless, piezas de pollo sin hueso.
También tienen un amplio surtido de cervezas internacionales y artesanales mexicanas, incluyendo su propia marca.
Buffalucas
Se extiende franquicia
A pesar de ser uno de los establecimientos de alitas más jóvenes en el mercado, Buffalucas ofrece un concepto diferente y pueden presumir de su éxito gracias a las 5 mil piezas que venden a la semana.
Esta franquicia chihuahuense llegó a la ciudad gracias a Adriana Arroyo Martínez y ya con esta cuentan 32 franquicias a nivel nacional y la razón por la que eligieron León fue para explorar el mercado del Bajío.
“Quisimos entrar al Bajío y pensamos que la puerta más representativa es León”, explica Adriana.
Su concepto es simple pero llamativo, dominado por colores rojo y amarillo; en su logo aparece un búfalo que a primera vista parece fuera de lugar para un lugar de alitas.
La explicación es simple: “El concepto de las alitas búfalo nació en Estados Unidos en la ciudad de Búfalo, Nueva York, con la tradicional salsa Búfalo, que es algo que casi nadie sabe”, explica Adriana.
Su ambiente no está dirigido a un mercado en específico, asisten desde una persona hasta familias completas.
Su menú, donde las alitas son su plato fuerte, también admite otros platillos con la finalidad de que el cliente tenga más opciones a la hora de escoger, van desde ensaladas hasta tacos de pescado.
“Eso ha ayudado a que la gente tenga más opción de menú para con nosotros”, explica.
Adriana considera que uno de sus valores agregados es la calidad de los ingredientes de sus productos, y que procuran que sean de buena calidad.
Buffalucas ofrece nueve salsas en sus alitas, además de recetas secretas y aderezos que le provee la franquicia, siendo la campeona la de la casa que es la Búfalo, seguida de la Búfalo Extreme y la de tamarindo, que a pesar de ser nueva ha sido del agrado de las personas.
El segundo platillo más vendido es la hamburguesa 96/4, noventa y seis por cientos carne magra sirloin y 4% grasa.
Los únicos retos que enfrentaron fueron con fiscalización y trámites gubernamentales, pero a la vez Adriana agradece esto, ya que los hacen ser más profesionales y tener altos estándares de calidad.
Esto ha provocado que la gente sea su principal publicidad.
“Yo pienso que la mayoría de la aceptación que hemos tenido ha sido la recomendación de boca en boca, a pesar de ser nuevos aquí”.
La preferencia de la gente los ha ayudado a acortar su tiempo de consolidación y ya están pensando en crecer.