Exultante. Así nada más. El presidente Enrique Peña Nieto desciende por las escaleras desde el primer piso de una agencia funeraria de la colonia del Valle, al sur de la ciudad. Sale de entre un tumulto de hombres y mujeres vestidos de negro, dolientes en una nube de festejo.
“Esto es una inyección de ánimo para los mexicanos”, celebra el presidente Peña cuatro horas después de haber sido informado de la detención de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”.
Sale del velorio del nonagenario Joaquín Gamboa Pascoe, pero no es el Joaquín que trae en la cabeza. La tercera detención de “El Chapo” lo tiene sonriente, relajado, con un rostro de enorme tranquilidad.
Cuenta que “como a las 10 de la mañana” recibió el llamado del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien le confirmó la detención del capo sinaloense. “¿Cómo lo recibí? Emocionado, muy emocionado”, admite Peña.
Parado en el pasillo de ruta hacia el estacionamiento de la funeraria, Peña estira el brazo izquierdo y estrecha la muñeca derecha de Osorio, quien le acompañó a dar condolencias a familiares y amigos de Gamboa Pascoe. “Misión cumplida, Secretario”, le dice apretándolo. Osorio no parece inmutarse. Su rostro es serio. Contenido.
Así escribió un tuit al mediodía: “Misión cumplida. Lo tenemos”. A la funeraria llegó a la 1:40 de la tarde para retirarse 20 minutos después. Impresiona el convoy que le acompaña dando vuelta sobre Gabriel Mancera procedente del Eje 7 de Félix Cuevas. Cuatro camionetas negras repletas de elementos de seguridad; otra más de Policía Federal y una con puertas y ventanas semiabiertas y un grupo de hombres armados sentados en dos filas, una contra otra. Al final una ambulancia.
Todos los accesos de la funeraria están resguardados por el Estado Mayor Presidencial, aunque un cinturón de obesos resguarda la entrada principal. Son los golpeadores de un sindicato automotriz entrelazados de sus brazos.
Adentro, Peña sigue: “Estoy muy contento, desde luego. Hemos pasado de la indignación, del enojo que había causado la fuga, a esta noticia de la captura”.
“El Chapo” Guzmán fue detenido a las afueras de un motel de Los Mochis cuando escapaba de una persecución que desde la madrugada habían emprendido por aire y tierra efectivos de la Marina. En un primer momento, los efectivos federales tuvieron un enfrentamiento con lugartenientes de Guzmán abatiendo a cinco de ellos y deteniendo a cuatro más. “El Chapo” logró escapar por una alcantarilla, salió a la calle, robó un carro, pero fue alcanzado por marinos y policías federales quienes lo detuvieron.
“Fue un esfuerzo de Inteligencia y un logro tras estos seis meses de desazón”, comentó Peña. Rodeado de secretarios de su Gabinete como el propio Osorio; Aurelio Nuño, titular de Educación, Rosario Robles, de Sedatu; Ildefonso Guajardo, de Economía, y de su vocero Eduardo Sánchez, no refirió la decisión sobre el futuro de Guzmán. Si será extraditado tal como lo pide Estados Unidos o permanecerá en México.
“(La detención) es muy importante para la imagen internacional y nacional; es una gran fortaleza”, dijo Peña, y partió.
Arrebata captura reflectores a líder cetemista
Del funeral al gozo. Del duelo por el fallecimiento del líder cetemista a la captura de “El Chapo”. De Gayosso al Monumento a la Revolución.
Todo en un mismo día, y el que sale perdiendo, aun ya muerto, es Joaquín Gamboa Pascoe, quien siempre había ganado en vida.
El plan era realizar el gran homenaje luctuoso de Gamboa Pascoe, fallecido el jueves a los 93 años, 70 de ellos viviendo a costillas de los obreros. Senador, Diputado federal en dos ocasiones, dirigente de la CTM desde 2005, amante de los autos de lujo y de los relojes de edición limitada, como aquel Greubel-Forsey, de 70 mil dólares, que lució en 2009 cuando asumió la presidencia del Congreso del Trabajo.
Su funeral convoca a la plana mayor del PRI: Manlio Fabio Beltrones, César Camacho, Emilio Gamboa y, desde luego, a Enrique Peña Nieto.
El féretro llega al patio central de la sede de la CTM, al pie de su estatua gigante que el año pasado develó el mismo Gamboa Pascoe.
El Estado Mayor Presidencial llegó la noche anterior a Félix Cuevas para montar el operativo. Todo estaba listo. Llegan 65 coronas. Hubo quien piensa hasta en las matracas.
“Ya está confirmada la presencia de Beltrones”, presume el líder del Sindicato Nacional del Autotransporte, Cuauhtémoc Plascencia.
¿Quién imagina la recaptura de “El Chapo”?
Los periodistas se exasperan afuera de la funeraria, más allá de la entrada donde un pelotón de trabajadores de la Chrysler vestidos de negro forman una valla. Ya es mediodía, ni Beltrones ni Peña Nieto aparecen.
La respuesta sale de Twitter. A las 12:19 del mediodía, Peña Nieto anuncia en su cuenta: “Misión cumplida: lo tenemos. Quiero informar a los mexicanos que Joaquín Guzmán Loera ha sido detenido”. Sin haber iniciado las guardias de honor, afuera del funeral un periodista define el ánimo: “Se acabó todo: incineren el cuerpo y vámonos”.
Pero llega Beltrones y tira línea: “México debe estar muy contento”. César Camacho se deshace en elogios.
“Tengo que hacer un enorme reconocimiento al Gobierno del Presidente”, alaba el coordinador de los senadores priístas, Gamboa Patrón.
Funeral y gozo. Peña Nieto dedica dos tuits a lamentar la muerte del nonagenario líder y dos más a la captura de “El Chapo”. Empate, dos a dos.
Llega el convoy presidencial a la 1:45 de la tarde. Peña Nieto se reúne con un resucitado en el estacionamiento de la funeraria.
“Misión cumplida, Secretario”, le dice a Miguel Ángel Osorio Chong, aspirante presidencial que se desinfla tras la fuga del capo sinaloense.
Peña Nieto se va. Agita la mano desde el asiento del copiloto. Acaba todo.
No se queda ni un diputado. Trasladan el cuerpo a la CTM, mientras los periodistas buscan reacciones sobre la recaptura de “El Chapo”.
Ya en la sede de la central obrera, colocan el féretro al centro, bajo la escultura en bronce del líder muerto, como si mirara su propia caja.
De los mil 200 trabajadores convocados, sólo llega la mitad.
El orador oficial, Carlos Aceves del Olmo, líder de la Federación de Trabajadores del DF y secretario general de la CTM, se recupera de una operación de tobillo y llega en silla de ruedas.
“Debemos recordar este día no como un día triste, aunque lo sea, sino como un día en que ya no estará con nosotros”, dice el sucesor de Gamboa Pascoe.
A las 4:30 de la tarde, mientras los agremiados se reparten sandwichitos, sacan el féretro de nuevo y se acaba el homenaje a un líder que tuvo mala suerte el día de su sepelio.