Luego de gol de Carlos Peña ante el Necaxa parece una orden: Bajen la voz. Volteen para otro lado. Bajen el dedo, no lo apuntes. Total, no pasó nada.
El gol de del sábado resolvió un juego, el de la jornada dos y ante el Necaxa. Y nada más.
Pero dejar pasar lo que vivió Peña el jueves pasado no habla bien como Club. No se trata de buscar un linchamiento público, pero si de mandar un mensaje, seguir siendo congruentes tal y como lo fueron con las declaraciones en el caso de Diego Novaretti.
Un escupitajo valió la pena para una conferencia de prensa. Pero lo que hizo “El Gullit” no. Incongruencia total.
Un jugador de un club profesional chocó en estado de ebriedad incompleta; no lo dicen los medios, lo dijo el Secretario de Seguridad Pública de la Ciudad, y el Club León hace mutis, no se ha pronunciado al respecto. Parece que para ellos no pasó nada. Todo quedó en un accidente de tránsito cualquiera.
Una cosa es mentir y otra muy diferente es creerte las mentiras. Con lo que pasó el sábado, algunos aficionados no sólo quieren minimizar, sino hasta ridiculizar un hecho lamentable y consecuencia de un grave problema del mediocampista.
De los seguidores lo puedo entender, de quien no lo comprendo es del Club. ¿Dónde están los valores?, ¿Dónde están los principios?.
El “Gullit” tiene un problema que no es nuevo. Gente cercana a Peña, lo dijeron antes de que se fuera del León, lo dijeron cuando estuvo y salió de Chivas, y lo dicen ahora.
Peña goza de la aceptación y adoración de la afición verdiblanca que sale a defenderlo, van de frente con todo y contra todos. Pero lamentablemente de quién no pueden defender a su ídolo es de él mismo.