Hay partidos en los que el balón se hace más grande que la portería, los hay en donde la suerte no te acompaña, en los que el rival es claramente mejor que tú y en los que fuiste el propio culpable de la derrota. Esto último le pasó al León frente a los Pumas.
La Fiera resultó un equipo de contrastes, fue de menos a más ilusionando con una nueva victoria y terminó siendo el protagonista de una película de terror. El guión resultaba alentador con una escuadra que venía de ganar en la Liga y en la Copa, para enfrentar a unos universitarios que llegaban sin convencer luego de dos fechas. 
Sin embargo, las malas noticias para el León comenzaron con la decisión de usar a Maxi Moralez a media semana en la Copa; ahí sufrió una contractura y quedó fuera ante Pumas. El argentino había jugado bien y era referente en la ofensiva, pero su lesión provocó que el director de La Fiera cambiara de actores en su ataque. 
Como en casi todo inicio de película, el enemigo a vencer lució dominador. Una línea de cinco mediocampistas, tres por el centro del campo, hizo ver mal a unos Verdes desconcertados. ‘Recodo’ superado, Leo López gravitando, Montes apagado y Andrade olvidado por la banda. 
El estatus táctico de los Pumas era mejor, pero como pasa en el cine, la suerte tocó a los de casa y les dio tres oportunidades de anotar antes del intermedio. Ni ‘Gullit’ ni Boselli las aprovecharon.
La historia necesitaba un giro y sólo un actor podía darlo: Elías Hernández. Reapareció el ‘Patrullero’ de manera acertada con sus acostumbrados desbordes para generar peligro. 
Ya sin el ‘Gullit’ y con Montes como enganche, el León dominó, tuvo profundidad y acorraló a los Pumas, pero también falló de manera increíble. Trompicones en el área y balones al poste reflejaron la falta de contundencia de los Verdes.
Luego vino el desenlace desgarrador que ya conocemos y la segunda derrota del León.
Aun cuando Torrente afirmó que le gustó el funcionamiento de sus jugadores, tiene varias broncas qué resolver pues el equipo se parte al excederse en trazos largos,  sus contenciones corretean en lugar de recuperar, los atacantes juegan desconectados al momento de definir y se regalan muchos minutos del partido cediendo la iniciativa al rival.
Está claro que Boselli no está en su faceta letal, urge un contención que equilibre y se depende de Elías para tener chances de ganar. No cuestiono el esfuerzo en la cancha, pero eso no es suficiente para ganar y ya son seis puntos perdidos en casa.
El León debe ajustar ya, de lo contrario seguirá como el actor principal de películas donde las aventuras se transforman en dramas y los héroes terminan siendo los villanos.

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