Los matrimonios que enfrentan un proceso de divorcio puede repercutir en los hijos al ser más propensos a enojarse, ser más agresivos y tener malas calificaciones, pero sobre todo tienen mayor resentimiento con la ruptura de sus padres.
Pasan desapercibidos
Karla Cristina Guaracha Rodríguez, psicóloga del Instituto Municipal de la Mujer (IMM), dio a conocer que en ocasiones los padres están sumergidos en el proceso legal de la separación y no notan el daño que este puede ocasionar a sus hijos.
“En muchos casos, si no es que en la mayoría, los infantes son incapaces de procesar esos niveles de agresión, no saben lo que sus padres están pasando y en ocasiones los pequeños se culpan por lo sucedido, lo cual me parece totalmente injusto para ellos”, explicó.