El volcán Hoya de Álvarez, en Valle de Santiago, es una de las siete luminarias que existen en el municipio, además de un atractivo visual al existir viviendas en el interior del cráter, también la gente puede acudir y disfrutar de las albercas con agua fría de los manantiales que existen en el lugar.
Hoya de Álvarez, conocido en sus inicios como Saratángato, con el paso de los años adoptó el nombre de Álvarez por ser uno de los tres apellidos de las familias que viven dentro del volcán.
Una característica de este volcán en comparación a luminarias como La Alberca o Rincón de Parangueo es que el terreno en el interior del cráter es empleado para cultivar, ya que en la zona existen cuatro manantiales que en todo el año da agua, misma que es empleada para el uso agrícola de los habitantes así como el consumo de ella y en época de calor la gente acostumbra emplearla como albercas.
Entre la flora que existe en la región se puede encontrar palo amarillo, palo blanco, palo prieto, palo santo, palo dulce, palo bobo, así como los productores de gomas tales como copal y perimo.
Además de poder disfrutar de esta experiencia, también la gente puede acudir en la noche para que desde el centro del volcán, puedan apreciar las estrellas y constelaciones al ser considerado un observatorio astronómico.
La leyenda
Pobladores cuentan que existe una leyenda en la localidad de Cueva de la Muerta, en la que el cadáver de una mujer protege un tesoro que se encuentra escondido al interior.