Entre dimes y diretes se presentó la nueva piel esmeralda con la cual se encarará los siguientes torneos. Integrantes de la directiva del León habían afirmado que el nuevo diseño daría de qué hablar, no aseguraron en qué sentido, pero sí causó un revuelo para bien y mal. 
Al igual que en todos los torneos, se espera el día de la presentación de la vestimenta luego de que la ansiedad ya carcomió la mente y en gran medida por el buen número de petardos sobre los potenciales diseños.
La verdad es que elegir un estilo que convenza a todos es tan complicado como difícil negarse a una buena paga por la publicidad.
De acuerdo a lo percibido, sobre todo en redes sociales, es esa carga de patrocinadores la que echa al traste la magnífica idea de rememorar un pasado que fue brillante en la historia del Club León.
Incluyendo la nada discreta marca de la ropa, si le quitamos los siete elementos de publicidad que tiene al frente la nueva playera, es como aquella de la década de los 70 cuando el León tenía un equipazo. Lea nada más: Miranda, Razo, ‘Cuirio’, Albrecht, Gómez, ‘Chepe’ Chávez, ‘Capi’ Ayala, ‘Chino’ Estrada, Valdés, Davino y Salomone, cuadro que llegó a la final de la Temporada 72-73.
A este equipo le faltaron dos goles para pasar a la historia como la quinta estrella en el escudo del club. Fue un plantel de mucha enjundia y clase en su toque. 
Se fueron a un tercer partido para definir al campeón pero fue el Cruz Azul de Cárdenas el que se coronó.
Eran otros tiempos y meter en la camiseta el nombre de una empresa era sacrilegio. El escudo del equipo era la única ley en la tela, bien centrado, grandote, con sus colores originales y se defendía a muerte.
Hoy en día se juega con una playera cuyos colores son cobijados por los patrocinios y pocos clubes se atreven a dejar de percibir la buena lanita. 
Guste o no, esto de la playera será relativo e inversamente proporcional a los resultados que logre el León en los siguientes torneos.
De esta relación entre playera y futbol, para mi gusto aclarando, La Fiera ha alcanzado sus últimos títulos con un par de uniformes nada novedosos, por no decirles feos.
El del ascenso mucho se criticó porque era una copia del modelito tradicional del Zacatepec y la playera de visitante corroboraba esa impresión. Sin embargo, el paso del equipo y la locura de los triunfos hicieron que el diseño pasara al décimo quinto plano.
Y no se diga en la etapa del bicampeonato en la que el León jugó con una playera que se asemejaba a la del Pachuca, pero en verde y blanco.  Es más, el ‘Bi’ se saboreó al mil por ciento a pesar de que se jugó la final con un uniforme de playera y calcetas en color fiusha, nada que ver con la tradición leonesa.
Es por ello que las mentadas que recibe hoy la directiva por el nuevo uniforme pasarán al olvido en la medida de lo que se vea en la cancha.
Si los actuales Esmeraldas se la rifan como aquel equipo setentero, plasman amor al escudo leonés y calidad deportiva sobre el pasto, seguro dejará de hablarse del monito del mazo que hoy pesa como costal de cemento en el ombligo y no se diga en el hígado.
Sin duda, en el futbol hay playeras bonitas y otras que lucen sólo con un trofeo encima.

450 Historias de León

Acompáñanos en un recorrido por la historia de León. Recibe en tu correo relatos sobre personajes, barrios, tradiciones y momentos clave, que celebran la identidad leonesa, en el marco de los 450 años de nuestra ciudad.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *