Sabemos que la del portero es la posición más ingrata en el futbol y sólo le pedimos a William que no se pase de ingrato.
Aun cuando el esférico había sido desviado, parecía una atajada fácil para un portero de Primera División, sin embargo, Yarbrough quiso sujetar el balón y este se le escapó como mantequilla entre los guantes.
El triunfo de León sobre Gallos dejó buen sabor de boca, aunque hay que decir que también tuvo sus toques desabridos. Como este detalle que significó el empate momentáneo y el rondar de los fantasmas que en otros juegos provocaron derrotas.
Uno de los más beneficiados con el cambio de técnico es Yarbrough, quien fue enviado a la banca cuando la crisis se había agudizado y ahora tiene de vuelta la oportunidad.
El León en Querétaro fue efectivo en la primera parte, ordenado y tocó el balón adecuadamente, moldeó el partido a su conveniencia y no fue necesario el esfuerzo de su portero.
Sin embargo, en la segunda mitad La Fiera volvió a presentar síntomas en lo colectivo de una enfermedad que todavía no desaparece del todo y fue aquí donde la actuación de William debió ser perfecta.
Boselli con su gol maquilló el error cometido por Yarbrough, sí, fue un yerro que no pesó por la victoria lograda, pero no se puede dejar de lado a pesar de que William recibió el apoyo de su técnico con un abrazo al final del juego.
No es que se quiera crucificar a William por crucificarlo, sencillamente se le critica por la técnica que muestra en ciertas jugadas y que, claro está, ya no es un novato.
Le hemos visto varias veces ir mal por la pelota al querer sujetarla o al tirarse para atraparla, sin contar esas imprudentes salidas que se han decretado como penaltis.
Asimismo, cuando se tienen defectos técnicos, la mejor cualidad en un arquero debe ser el arrojo en cada jugada, el mismo que te da la presencia de amo y señor del área. La indecisión mata a un portero.
Creíamos que con la llegada de Felipe Rodríguez el nivel de la portería leonesa iba a crecer por aquello de la competencia deportiva, pero desafortunadamente no ha sido así.
Si Rodríguez hubiera sido un factor en los juegos en los que participó, seguro lo hubieran alineado ante Gallos, pero mejor ni digo algo porque quizá hasta Torrente seguiría en el León y eso me causa escalofríos.
Hoy, ni Yarbrough ni Rodríguez se han erigido como esos guardavallas en los que puedes confiar a ciegas.
Insisto, la del portero es la posición más ingrata, te hace el héroe más querido y también el villano más odiado. Por ello, desde que decidieron ponerse los guantes para el León, tanto William como Felipe saben perfectamente que el guardameta siempre será diferencia a favor o en contra, así ande el equipo bien o mal.
Por sus palabras, el Chavo Díaz está decidido a mantener a William, por lo que se le exige de favor que retribuya esa confianza dando el salto de calidad de una vez por todas y que con actuaciones convincentes se aferre a la titularidad, la cobije, la resguarde entre los brazos y no la suelte… como lo hizo con ese balón en La Corregidora.
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