A veces, Gerardo Arellano Martínez, conocido como “El Pocholas”, no quisiera recordar la tragedia que ocurrió hace 18 años, las explosiones de pirotecnia en un local de la Central Camionera de Celaya. Pero también le hacen reflexionar que sigue vivo.

Pero se da cuenta de que a pesar de los momentos tristes, también hubo de alegría, cómo los días en que su mamá le llevaba un pastel de cumpleaños cada 26 de septiembre, como símbolo de que había “vuelto a nacer”.

“Van a ser 18 años de los que pues a veces uno no quisiera acordarse, pero en la mente siempre están, los momentos de tragedia son por el accidente y los momentos felices y de alegría son porque estoy vivo, año con año sigo cumpliendo mis años”. 

Arellano Martínez dice recordar los detalles antes y después de que ocurriera la primera y la segunda explosión; como voluntario no le había tocado laborar ese día de 1999 en Bomberos y se encontraba con su esposa, pues iban por unos elotes.

De repente percibió a lo lejos una columna de humo y que algunos papeles volaban en el cielo; había ocurrido la primera explosión en la “Abarrotera Celaya”, ubicada en la calle Antonio Plaza, a un lado de la Central de Abastos.

Habló por teléfono con una compañera rescatista y en un principio le comentaron que no había nada, pero minutos después le confirmaron el reporte de un incendio en una de las bodegas.

Sin pensarlo dos veces, se dirigió en su vehículo hacía donde provenía la columna de humo y casi al mismo tiempo, llegaban sus compañeros en turno a bordo de la unidad M-3 de Bomberos de Celaya, que recién habían estrenado en la corporación.

Mientras realizaba sus labores junto con sus demás compañeros, ocurrió el estruendo de la segunda explosión; las más mortal, fue en esa en la cual fallecieron y resultaron lesionadas la mayor parte de víctimas.

“Llegué y me empecé a equipar, ya había gente quemada, yo les he dicho, cuando se quema uno con un cerillo se queda la piel blanca, pues había gente blanca, así quemada, los más que recuerdo es un señor subiéndose a una camioneta y pues esa camioneta después quedó deshecha, él falleció”, recordó.

Ignora cómo se salvó

Hasta hoy, ‘El Pocholas’, como es conocido en Bomberos, no se explica como luego del segundo estallido y al retomar conciencia, ya se encontraba tirado a varios metros de donde estaba: o se arrastró o alguien lo sacó de ahí, no lo sabe.

Fue auxiliado y trasladado a un hospital, donde estuvo en recuperación por varias semanas. Había perdido parte de la pierna derecha, pero aún estaba vivo, una suerte que otros no tuvieron.

Fue nombrado Comandante Honorario en Bomberos de Celaya y aunque acepta que a veces no puede acudir, agradece a los que están al frente de la corporación que le permitan pertenecer a lo que siempre fue su sueño.

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