La ciudad de Celaya no es la misma desde desde su fundación, ha pasado por diversos cambios, ha sido parte importante de la historia nacional, es cruce de caminos en el país, ha sido de las ciudades más importantes de la Nueva España, rica en cultura, tradición y más.
Por eso, desde la perspectiva de historiadores, cronista y artesanos, Celaya está de manteles largos y cumple 447 años de fundación.
Retomar las tradiciones
Fernando Krissant, integrante de Culturas Populares de Celaya, resaltó que el cambio es obligatorio, pero se deben quedar las tradiciones, costumbres y maneras de vivir de la Celaya antigua.
“La fundación de Celaya no fue el 12 de octubre de 1570, desde antes, los españoles ya habían estado aquí, el 12 de octubre mandaron una carta para que se pudiera situar una ciudad en estas tierras y fue tres meses después, el 1 de enero de 1571, llegaron desde antes a colonizar, pero aún no se había dado el permiso oficial (hasta 1571 cuando llega)”.
En España les dan la orden de ahora si poder fundar la ciudad, se da en los territorios de apaseo, cruzando el Río Laja, porque antes no estaba la presa y el río era muy caudaloso, cuando llovía, era imposible cruzar, en esas épocas, deciden hacerlo de ese lado, esperando bajara el nivel, para poder cruzar.
“Ya tenían varios años los españoles colonizando, y cuando llegan encuentran a 8 comunidades, pueblos Ñañus y Chichimecas, ellos habitaban la zona, Celaya antes era un bosque de mezquites, con arboles, pantanos, río y era muy diferente a como es hoy, y es donde empieza el proceso de evangelización”.
Talla de madera
Tomaron la materia prima a su alcance (la madera) y empieza a desaparecer este gran bosque, vieron que era muy resistente y todo se fue construyendo de este material, casas, haciendas, lo que fue modificando el clima.
“Al pasar el tiempo, estos pueblos se fueron convirtiendo en barrios, que actualmente existen, pero sucede algo muy interesante, cada barrio tiene su fundación, sus costumbres, tradiciones, músicas, gastronomía y arte popular, situación que lo hace único”, contó.
Los españoles no fueron los primeros en llegar a estas tierras, en la parte sur, lo que ahora es Santa María del Refugio, Ojo Seco y Canoas, hubo interacciones con franceses, que llegaron con otra perspectiva, más pacífica. Incluso el traje característico de la ciudad tienen los colores y formas de los campesinos franceses.
Se declaró que el día oficial de la fundación es el 12, porque coincide con el día de la Purísima Concepción, patrona de Celaya.
Es tierra fértil
Se le denomina Puerta de Oro del Bajío porque al ser una ciudad muy fértil, se da todo tipo de cultivos de granos, el maíz al secarse y con el reflejo del sol brilla, por lo que así fue llamada.
Durante un tiempo fue la tercera ciudad más importante de la nueva españa, después de la Ciudad de México y Puebla, esta segunda tiene el mayor número de iglesias, y la ciudad de Celaya es rica en monumentos religiosos, pero también de un gran número de haciendas.
“La ciudad ha ido creciendo, como todo proceso tuvo su etapa de estancamiento, por lo que se le dio mayor importancia al sector industrial, y sin mentir, pudiera decir que Celaya podría haber sido un pueblo mágico como San Miguel (de Allende) o Guanajuato”.
Pero las cosas van cambiando, ahora, la ciudad en constante movimiento, la gente está buscando sus raíces, y en específico las indígenas, quiénes eran, quiénes habitaban el lugar, quiénes eran, cómo vivían y más.
“por lo que ahora, se le está dando realce a la cultura, se buscaba preservar y difundir lo artesanal, lo clásico y lo que verdaderamente nos representa, en estos cuatro siglos de historia hemos cambiado mucho, pero la gente está abriendo los ojos y está apostando por la cultura, por lo tradicional y una muestra de ello es la respuesta para los eventos, muchos que ya son tradicionales, otros que se van posicionando en el gusto del público, pero debemos recordar de donde venimos, quienes somos y qué vamos a dejar a las futuras generaciones”.
Pasado, presente y futuro
Fernando Amate, cronista de la ciudad, cuenta cómo era la Celaya de hace cuatro siglos, como es ahora y por dónde debemos ir para llegar a ser mejores.
“Celaya en el siglo XVI ya tenía algunos grupos de población indígena, chichimecas y otomíes, ya estaban asentados, hacia el oriente de Celaya estaba una población más formalizada, que habitaba en el valle del mezquital de apaseo.
“Era una zona muy extensa, que comprende los apaseos Alto y Grande, cuando ellos pretendían trasladarse de oriente a poniente, encontraron varias dificultades, primero la creciente del Río San Miguel, les impide el paso a esta tierra, segundo, el trayecto siguiendo camino real, había varios grupos indígenas que eran hostiles, y entonces debido a ello, buscaron un lugar que fuera más propicio y que evitara el río y poderse fortificar para evitar ataques.
“Solicitaron al Rey de la Nueva España que se otorgará un permiso para fundar una villa, y ese permiso fue concedido el 1 de octubre de 1970, se concede el permiso, y para que tuviera efecto tenía que cumplirse una serie de requisitos, en donde resaltan: el para fundar la villa, deberían ser 30 familias españolas, al hacer el conteo, eran 29 y el escribano lo animaron para que se uniera y formará la ciudad”.
Se les concedió el plazo, y en lo que llegaba la solicitud a españa y de regreso, transcurrieron 3 meses, el acto inaugural se da el 1 de enero de 1571, ese día se celebra una misa en la ermita del Barrio del Zapote, se trasladan al ayuntamiento (donde es actualmente la presidencia).
“La ciudad ha venido cambiando, de muchas maneras, ¿A que se dedicaban los celayenses de esa época? Era a la economía primaria, la agricultura y ganadería, al paso del tiempo y por ser cruce de caminos muy importante, fue adquiriendo un rubro comercial, de ganadería pasa al comercial, y eso fue durante varios siglos, y en una etapa contemporánea desde más o menos de los 70 u 80, Celaya empezó a cambiar su fisonomía por una actividad más industrial”.
Hay un hecho demográfico importante, en 1985, a raíz del terremoto, mucha gente de la Ciudad de México se viene y se asienta, por lo que obligó a la ciudad a cambiar su ritmo de vida, comidas, estilos, etc. Siendo un proceso de cambio muy importante, aumentó el flujo de gente y una dinámica muy creciente, viniendo familias enteras, profesionistas, gente de todos los estratos económicos y es un gran reto para la ciudad.
Primera de dos partes