Mañana el León recibirá al Querétaro en los octavos de final de la Copa MX, torneo que entra con calzador en muchos equipos de Primera, pero que en años atrás fue tan importante como ganar la Liga.

Eran tiempos diferentes en el futbol mexicano, no tan comercializados y en los que reinaba el amor propio a una camiseta.

Incluso, anteriormente no se intercalaba la Liga con la Copa sino que se le daba espacio a cada cual, por lo que la mayoría de los clubes jugaban estos torneos siempre con titulares haciendo que la afición concurriera a los juegos porque sabía que habría emociones.

Es más, ni siquiera antes se mezclaban equipos de Primera y Segunda División porque cada rama tenía su torneo aparte.

En mi grata experiencia y regalo del cielo de convivir con muchos de los jugadores de antaño, he sabido que lo que era ganar la Liga, ganar la Copa y recibir el título de Campeonísimo daba un estatus preponderante en el futbol nacional. Y si les tocaba jugar la final por el Campeón de Campeones era disputar un duelo de alta importancia.

Tal vez hablamos de mucho romanticismo en esto, pero precisamente es ese cariño el que siempre nos ha unido a los colores de un equipo cualquiera que sea este.

En los futbolistas ahora veteranos no había excusas para no participar en los dos torneos, ni un ‘me siento cansado’ ni un ‘no puedo’ era aceptado por los técnicos ni por los mismos jugadores.

Ahora con el sistema de torneos cortos parece para ser una piedra en el zapato para los clubes y llega el momento en el que tienen que decidir si van por la Liga o la Copa, porque ahora no se puede exponer a los jugadores al trajín de dos campeonatos simultáneos y no hay drama al quedar eliminados.

Precisamente el León es uno de los equipos que históricamente le ha dado importancia a la Copa, en la que ha resultado monarca en cinco ocasiones y mismas veces como subcampeón, siendo así uno de los clubes más ganadores de este certamen junto con el América y Puebla. De hecho, el León es el primer Campeonísimo de la era profesional.

El duelo contra Gallos es de ganar o morir por lo que la decisión del técnico Gustavo Díaz al elegir a su once inicial será importante.

Ya el Chavo hizo alusión a que el peso de varios partidos seguidos comienza a hacer mella en las piernas de La Fiera. Esto, aunado a que el León no tiene una banca confiable como para tener un plantel capaz de pelear dos torneos, aclarando que esto último no lo dijo el Chavo, pero sí casi todos los que damos seguimiento al club como críticos o aficionados.

A Gallos lo único que le queda es disputar la Copa pues ya no tiene aspiraciones de calificar y se estima que vendrá con todo. Al no tener aún la Liguilla amarrada, aquí la pregunta en cuestión es determinar cuál será la postura del León: ratificar ser el segundo mejor de la Copa actual o dejarla a lo que hagan los suplentes. 

Sin duda que para los fieles al León tiene importancia la Liga así como embriagarse con una Copa más.

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