“Imaginarse el futuro es importantísimo, pero más importante es tener memoria”, esta frase enunciada por Jorge Valdano me encantó.
El campeón mundial argentino la dijo al ser investido para el Salón de Fama en Pachuca siendo cierto que los deportistas y las hazañas que nos hicieron vibrar de emoción seguirán vigentes en la medida que no sean arrinconadas en el cajón del olvido.
Siempre resulta interesante cuando se hacen este tipo de ceremonias en las que se honra a esos héroes del futbol que dieron alegrías a través de lo que plasmaron en la cancha.
Hay clubes en el balompié y en otros deportes que abren espacios para mantener vivas a sus figuras. Tan sólo aquí con La Fiera, tendríamos un Salón de la Fama rico en abundancia de gratos recuerdos.
En ese bello espacio, porque sólo puede ser algo más que hermoso, tendrían que sobresalir las imágenes de quienes rompieron récords y de aquellos que lograron títulos, así como también de esos que forjaron una identidad por su carisma y amor a la camiseta leonesa, porque en ocasiones eso se recuerda más que los números.
Habría un lugar especial para porteros de época como Eugenio ‘Mono’ Arenaza, Antonio ‘La Tota’ Carbajal, Darío Miranda ‘La Pantera Rosa’ y Marco ‘Chato’ Ferreira.
Estarían los goleadores históricos como Adalberto ‘Dumbo’ López, Mauro Boselli, Roberto Salomone, Tita, Marcos Aurelio y ‘Chino’ Estrada.
O bien, señorones de la talla de Antonio Battaglia, los hermanos Loza o los famosos que llevaron el mote y respeto de ‘Capi’, como Alfonso Montemayor y Luis Luna.
Jugadores admirados como Jorge Davino, ‘Pachuco’ López, ‘Chepe’ Chávez,
‘Mulo’ Gutiérrez y hasta el propio Missael Espinoza a quien le tocó defender con lágrimas al León para que no descendiera.
Y si habláramos de técnicos, de entrada, se deberían reservar sitios a los dos primeros que le dieron lustre de campeón al escudo de La Fiera como los fueron José María Casullo y Antonio López Herranz.
Víctor Manuel Vucetich tendría que aparecer en esa foto legendaria donde es lanzado a lo alto por un mar de brazos cuando se coronó en 1992. Y seguramente debajo de la foto de Gustavo Matosas estaría tallada la frase ‘De poca madre’.
En este Salón de la Fama esmeralda estarían las imágenes de los siete campeonatos con cada capitán alzando la copa o con festejos imborrables como el de Paco Uribe, Carlos Turrubiates y Martín Peña cobijados por la red después de anotar el gol que selló el título contra Puebla.
Las nuevas generaciones seguramente optarían por ver ahí a jugadores del bicampeonato como Rafa, ‘Chapito’, Nacho y Elías.
Podríamos pasarnos horas y horas discutiendo quiénes serían dignos de entrar en este Salón de la Fama del León, que en esta columna resulta hipotético pero que, sin lugar a los cuestionamientos, todos estos nombres ya son inmortales para la memoria de la fiel afición esmeralda.
Sería lindo un salón así en un club histórico como lo es verdiblanco.
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