El joven francorinconés Luis Alberto Segura Quezada viajó a la ciudad de Piura, Perú como voluntario, para trabajar con personas con discapacidad, con el proyecto “ Doctor Sonrisas”.

Con el objetivo de contribuir y brindar ayuda, Luis Alberto, con tan solo 23 años, fue seleccionado por la Asociación Internacional de Estudiantes de Ciencias Económicas y Comerciales (AIESEC), asociación de nivel mundial y que está presente en todo el mundo, para participar en el proyecto, donde estará hasta el 19 de enero.

“Doctor sonrisas” está enfocado en apoyar a varios institutos que atienden a niños y jóvenes con discapacidad, en el cual se apoya a profesores de educación especial; se trabaja con los pequeños, dándoles herramientas útiles para su inclusión con divertidas actividades logrando así el desarrollar sus capacidades.

Por lo que se encuentra trabajando junto con 27 jóvenes más de Brasil y Alemania, siendo el único mexicano del grupo.

El joven voluntario comentó que recibió la convocatoria por parte de la institución, de la cual salió sorteado, fue contactado para una entrevista vía telefónica, teniendo como resultado su aceptación.

“Cuando me hicieron la entrevista telefónica desde Perú por parte de la organización fue muy emocionante, ya que al final me dijeron que cumplía con el perfil que ellos necesitaban y veían en mí un buen líder capaz de llevar a cabo las actividades en su país”, comentó el joven entusiasta.

Joven comprometido

Actualmente Luis Alberto terminó el octavo semestre de la carrera Químico Farmacéutico Biólogo en la Universidad de Guanajuato.

Aseguró que tomó la decisión de concursar porque considera importante brindar su ayuda en un proyecto social como éste, así como representar a México en una labor altruista.

“Decidí concursar porque me emocionaba el hecho de aportar mi granito de arena en un proyecto social y más emocionante que representar a México en otro país”, afirmó emocionado.

Comentó que este trabajo requiere de mucho corazón y pasión, para ayudar en un país que no es el suyo; dejar su país no fue fácil, pero el sentimiento de ayudar lo motivó.

“Es muy fácil decir [me voy a ir a un país que no es el mío a desarrollar un proyecto social por un mes y medio]…de corazón estoy poniendo todo mi entusiasmo y todo el potencial intelectual para demostrar que los mexicanos nos preocupamos por nuestros hermanos y que somos capaces de lograr cualquier cosa que nos proponemos”, aseguró.

Mencionó que es emocionante ver las sonrisa y alegría en los ojos de los niños al verlos llegar, además de ver el empeño que ponen en cada una de las actividades que realizan.

“Cuando llego por la mañana al instituto es gratificante y no me arrepiento de haber tomado la decisión de salir de mi zona de confort y demostrar que los mexicanos también podemos cambiar el mundo”.

Los peruanos son personas cálidas y agradecidas y más en Piura, ciudad azotada por el “fenómeno del niño”, el cual dejó a muchos sin hogar; el proceso de reconstrucción es muy lento, así lo comentó el joven.

Esta experiencia le ha dejado muchas satisfacciones y piensa continuar contribuyendo en este tipo de causas cuando regrese a México, pues considera que ha tenido un gran impacto en su corazón.

“Los jóvenes somos muy importantes para la sociedad, de nosotros depende el futuro de nuestros países, podemos ser embajadores universales de los valores que nos han inculcado nuestras familias y qué mejor que llevarlo a la práctica y demostrar que sí podemos lograr un cambio”.

Contó que para poder viajar recibió apoyo de varias personas e instituciones, entre las que se encuentran Presidencia Municipal de San Francisco del Rincón y el empresa Alejando Rodríguez, así como su familia y la Universidad de Guanajuato.

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