Aunque parezca sacado de un “cuento chino”, al mercado mexicano de las piedras preciosas, semipreciosas y de minería común ha comenzado a infiltrarse producto de procedencia asiática, que incluso ha llegado a Guanajuato capital.
El auge de su venta se debe a la tendencia moderna que busca recuperar el poder alquímico de las rocas, valorado en la antigüedad, de acuerdo con publicaciones sobre las propiedades de los minerales, las gemas se utilizan para diferentes fines, como activar la abundancia, estimular los vínculos, crear un campo de energía armoniosa o protegerse.
Actualmente su popularidad se ve reflejada en una serie de productos, que van desde recuerdos de la ciudad hasta joyas de diseño, sin embargo, a diferencia del cuarzo original, el producto que se obtiene de procesos químicos para formar los silicatos es de una calidad cuestionable, que puede pasar desaparecida al ojo común.
Al respecto, vendedores de la zona de Valenciana, quienes prefirieron reservar su identificación para evitar conflictos con otros empresarios, confirmaron que sí se ha detectado la venta de piezas de este tipo en la ciudad, producto que resulta mucho más barato que el local, aunque prefirió no dar más detalles, sin embargo, hay características del cuarzo original que son difíciles de reproducir y que un “ojo educado” puede distinguir.
Por ejemplo, la dureza del mineral, el cuarzo real sólo puede ser cortado por herramientas hechas con diamante, y si se intenta rayar con algún objeto punzocortante, el daño es nulo.
Un cuarzo falso, por el contrario, se desmorona o se parte si se intenta hacer lo mismo por su blandeza; además, tiene una temperatura mayor y es más ligero que el mineral que se obtiene de las minas.