Debutar en Primera División es un arte. Para lograrlo debes tener paciencia, tenacidad, inteligencia y sacrificio.
En el León recién vivimos el caso especial con Claudio González, quien tuvo un debut de ensueño con dos anotaciones que salvaron una derrota casi inminente, sin embargo, no solo fueron los primeros 90 minutos en el máximo circuito que jugó el atacante, detrás de estos están los 9 años que le costaron para poder sumar sus primeros minutos en la Liga MX desde sus inicios en la Tercera División.

Para ser un jugador de Primera hay varios obstáculos por superar y de estos comparten su experiencia tres ex futbolistas que debutaron con La Fiera en una generación de la cantera leonesa que dio más de cinco debuts.
Si no hay calidad ni con la ayuda de padrinos se puede llegar a la primera categoría, afirma Marco Antonio Mendoza.
“No se necesita de padrinos, técnicos o directivos para poder escalar, el buen jugador y el que tiene vocación juega sin importar las circunstancias”, afirma el “Cuate”, debutante esmeralda en 2001 durante un juego contra el América.
El contención recuerda que a diferencia de lo que se observa hoy, los jóvenes de su tiempo hacia atrás sudaban sangre para hacerse de la titularidad teniendo que verse afectados en ocasiones de los privilegios que se les dan a quienes ya están consolidados.
“Las jerarquías siempre han existido y es bueno en una medida congruente, pero hoy el joven está rodeado de un ambiente más amigable y antes era un entorno más hostil, cada vez el futbolista está mejor preparado y se ve en su forma de convivir y relacionarse”, expresa
El muro de los cracks
Jesús Mendoza dio sus primeros pasos en 1998 y después de 15 años de trayectoria activa afirma que la paciencia es importante para no desistir.
“El joven tiene que aguantar mucho, a veces se tiene que lidiar con entrenadores que no te quieren, que no encajas en su sistema de juego o sencillamente prefieren a otros jugadores”, señala “Chuy”.
Y no sólo eso, suele pasar que el joven se topa con pared cuando se tiene una figura inamovible de la titularidad.
“Pero es estancarse y lamentarse o buscar incluso jugar en otra posición”. En relación a esto, “Chuy” optó por lo segundo al pedir jugar más por la banda que por el eje del ataque, posición en la que debutó.
“Cuando llegué al América era muy difícil competirle a Zamorano, Calderón, al ‘Piojo’ López, a Kléber o a Cuauhtémoc Blanco, entonces vi la oportunidad de jugar más retrasado y a la banda”.
No siempre eres profeta
A Ulises González le tocó debutar entre las tormentas de un equipo León que se batía por no descender. Leonés de nacimiento vivió sus contrastes defendiendo la playera esmeralda ante una afición que en ese tiempo no perdonaba nada.
“Me costó trabajo ser profeta en mi tierra, me costó bastante trabajo ganarme el cariño de la gente, más de lo normal de lo que yo veía en otros compañeros, tal vez por la posición que jugaba porque esa era un posición muy exigida”, atribuye.
Debido a los baches futbolísticos y a las malas contrataciones fue que a Ulises le llegó no sólo la oportunidad de debutar, sino la responsabilidad de generar y marcar los goles que pudieran salvar al equipo de la quema.
“Cuando debutas, es más fácil abrirse paso en un equipo ganador porque tus compañeros están en buenos momentos, es más fácil pelear por una Liguilla que pelear por no descender y eso influye bastante en tu desempeño”.