El León vive una crisis interna importante a la que ya no le alcanzan los logros del pasado reciente, y solo maquillan la actualidad. Años de gloria deben de valorarse pero no pueden servir de escondite.
Al Club León se le acabó la fórmula, se le desgastó la forma, agotó el método: urge una reingeniería, una restructuración, una nueva forma de hacer, una nueva manera de trabajar. Refrescar la plantilla, replantear fundamentos y desarrollar la estructura, apuntalar la institución.
Una gran irrupción de Grupo Pachuca le dio al León de manera muy rápida e inesperada, muy buenos resultados: títulos y grandes formas de juego. Una generación de futbolistas que hicieron historia de la buena.
Ascenso, títulos, torneos internacionales y gran forma de juego. Una época de lujo. Pero ya pasó, ya fue. No es una apreciación, es una realidad, el técnico es la única variable que se ha movido en la ecuación: Pizzi, Tena, Torrente y Díaz, y las cosas no parecen mejorar.
Cierto, los restos del ADN de este equipo fascinante, de época; siguen presentes en algunos jugadores y eso ayudó a salir de malos momentos… pero no da para más.
Jesús Martínez tendrá que apretar, mejorar sus formas y fortalecer su institución. Siete años de más y mejores momentos que los que vive ahora esa debe ser la motivación para invertir en el desarrollo de la institución.
Invertir en puestos estratégicos, desarrollar áreas clave como la médica.
Y lo más importante: depurar la institución, redefinirse y trabajar para armar un nuevo plantel.
Con directrices más duras, más claras y acordes a la exigencia no solo del campo de juego sino de la administración de una empresa que tiene que funcionar en todos niveles.
Algunos jugadores les ha llegado su momento, lo ganaron todo, futbolística y económicamente.
Reconocimiento total de la afición para ellos, muchos de sus nombres están en las líneas más importantes en la historia del club.
Algunos de ellos tendrán que salir.
No nos confundamos. No solo es el hecho de ganar o perder, queda claro que las horas bajas las puede tener cualquier empresa, cualquier club, cualquier jugador. No es “gripe”, el León está enfermo pero no muerto. Si hay quien tiene probada una manera de trabajar es el grupo propietario de este club.