Mauro Boselli extraña anotar, no puede evitarlo, está en su naturaleza.

Así son los matadores del área en el futbol, viven de los goles y si estos se esconden hay nostalgia y se les nota en el rostro.

Ya son cuatro partidos de Liga en este Apertura 2018 que Boselli se va en blanco. La Fiera suma cinco anotaciones en total: Walter, Mosquera, Yairo, Cerato y Montes las han hecho. Aún no aparece el nombre de Mauro en la lista de romperredes donde suele hablarse de él sin falta alguna.

Tomando como referencia los torneos en los que ha participado sin lesiones que le ausentaron en algunas jornadas, la sequía del Matador esmeralda no ha ido más allá de los cinco juegos, así le pasó en el Clausura del año pasado.

 “Gracias a toda la afición por el apoyo y sobre todo por la ovación del final. El gol ya llegará. Como siempre lo importante es el equipo y por suerte se ganó y de buena manera”, tuiteó el Matador luego de vencer al Querétaro por goleada de 4-0 en el Glorioso.

En el tuit,  Mauro escogió una foto en la que refleja su estado de ánimo. En dicha gráfica se dirige a la afición con playera en manos para regalarla, pero con las facciones serias, consciente que aun cuando lo primero es el equipo, la total satisfacción personal llegará cuando rompa la meta rival.

El argentino ha estado cerca del tanto, incluso, lo estuvo más de cerca frente a los Gallos queretanos, no obstante la puerta se le hizo chica y el balón grande. Las oportunidades se dieron en mayor número porque el equipo ya no se echó del todo atrás y jugó más en el campo visitante a lo largo de los 90 minutos. 

Así vimos a un Mauro que se libró de la marca para recibir un pase y se quedó con las ganas, lo tuvo en sus pies, lo tuvo en su cabeza, sin embargo, el gol quedó para otra ocasión. 

Después de cambiarlo en los juegos contra Monterrey y Tijuana, el Chavo Díaz tuvo el detalle de no relevar a su atacante para no ponerlo en evidencia. Y en esto, Mauro encontró en los últimos minutos un gol moral, de esos que no se registran pero que vienen bien en el temperamento de un ariete.

Le cayó el esférico en el área y en lugar de apegarse a ese egoísmo futbolístico de todo delantero, sirvió para que el Chapo Montes cerrara la pinza y así se le pudiera dar mayor decoro al triunfo leonés. Ambos se dieron un abrazo muy significativo pues a ambos siempre se les exige.

Porque en un equipo como el León la aflicción de un atacante centro se combina con otros sentimientos, como el de la molestia de una parte de la afición que siempre le demandará lucimiento y contundencia al punta que ataca para los colores verde y blanco. Pero también, el apoyo de muchos otros que animan a su crack a mantener los brazos en señal de lucha.

La vida de Mauro Boselli en el equipo León se ha escrito enmarcada por rachas sin festejo de gol y rachas que le han revestido como un gran matador.

“El gol ya llegará”, confía Mauro. La afición ya lo espera, él lo sabe. 

@geraslugo

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