Qué tan seguido te ha tocado escuchar, saber, leer, decir, pedir, exigir, disponer de, criticar, detener, etc., situaciones como: trata de personas enfatizando la prostitución; las mujeres son románticas, delicadas princesas y los hombres príncipes valientes y entrones, lo cual lleva a trato y cuidado diferente; el ser tratadas como objetos (cosificadas) por los medios de comunicación; polarizar y separar la maternidad de la paternidad, haciendo que parezcan muy diferentes a lo que si son; fomento de los estereotipos de delgadez, belleza, perfección corporal y seducción que lleva a  criticar la diversidad de expresiones, enjuiciar y sancionar a quienes no se acoplan a ellos,  promoviendo la violencia con críticas, burla, rechazo; fomentar y aplaudir el acoso callejero (los famosos piropos), el abuso sexual, la violación por ser “provocadoras”; criticar y pretender controlar el modo y estilo de vestir etiquetando de manera negativa y enjuiciadora; permitir la violencia a través de los celos, control, sumisión, amenazas, disfrazadas de amor; considerar como única opción el “amor romántico”, de cuentos; aplaudir cualquier tipo de violencia y aseverar “se lo buscó”; hacer uso del sexismo lingüístico donde un zorro es astuto y una zorra es una mujer que tiene diversas parejas sexuales, aventurero es sinónimo de intrépido y aventurera de prostituta, también con el uso de frases como “mujer al volante, peligro constante”; represión y control de la sexualidad en general que puede llevar a tener doble vida y a correr altos riesgos, en cuanto a infecciones de transmisión sexual como de violencia para mantener el secreto; la normalización de los diferentes tipos de violencia; la asociación  y socialización en un modelo de amor-sufrimiento; la obligación de tener pareja, matrimonio y reproducirse; entre muchas otras.
Estos son algunos ejemplos de lo que las mujeres vivimos constantemente y que son debidas al hecho de ser mujer; algunas situaciones ya son reconocidas con más consciencia pero hay otras que realizamos hombres y mujeres de manera más inconsciente, por costumbre o ignorancia y continuamos fomentándolas.
Con todo esto, las repercusiones en las mujeres son muy fuertes y devastadoras, yendo desde un autoestima muy baja con la que aceptan y se resignan a ser rechazadas y rechazarse hasta llevar a vivir en el sometimiento, desilusión, tristeza, depresión, frustración, impotencia (con todo lo que resulte de ello) y a exponerse a situaciones donde el resultado es la muerte.
Por ello, antes de criticar al feminismo y todo lo que se relaciona con la lucha por la igualdad de derechos, infórmate y permítete reconocer si has crecido con apego a las situaciones de desigualdad y te son comunes, date cuenta que puedes contribuir a la destrucción de tu persona y mujeres amadas por no querer reconocer la necesidad de hacer cambios; independientemente de tu edad, costumbres, gustos, ideologías, etc., date permiso y oportunidad de escuchar y aprender cómo puedes contribuir a hacer de éste un mundo mejor donde hombres y mujeres tengan los mismos derechos y obligaciones, donde podamos vivir con respeto puesto que todas y todos somos personas y tenemos los mismos derechos humanos.

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