Guanajuato capital.- Peritos de la Fiscalía General de la República (FGR) y de la Fiscalía General del Estado (FGE) coincidieron en que la bala que acabó con la vida del estudiante Ángel Yael, asesinado en 2022, salió del arma presuntamente disparada por Jesús “N”, elemento de la Guardia Nacional.

Durante el juicio contra Iván “N” y Jesús “N”, imputados por el homicidio del estudiante de Agronomía, peritos en balística, daños y criminología han sido llamados a testificar sobre sus hallazgos en torno al caso ocurrido el 27 de abril de 2022.

Ese día, un convoy compuesto por dos patrullas de la Guardia Nacional y dos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), bajo el mando del coronel Nieto, salió a recorrer las tomas clandestinas de “huachicol” del poliducto Salamanca-León de Pemex, con el fin de evitar el robo de hidrocarburos.

Comienzan agentes el recorrido

Desde la 1 de la tarde comenzaron el recorrido desde el kilómetro 36, en Silao, hacia el poliducto 8, tramo Salamanca-León, ubicado a 500 metros de donde los estudiantes convivían en la Ex Hacienda El Copal, en Irapuato.

Según lo relatado por elementos de la Guardia Nacional, este era el último punto a revisar. Al ser una zona de robo de hidrocarburos, los castrenses se acercaron.

Sin embargo, todos aseguraron que, de acuerdo con la Ley de la Guardia Nacional, tienen prohibido iniciar una persecución, por lo que se quedaron en el lugar.

No obstante, Jesús “N” e Iván “N” se bajaron de la caja de la camioneta y “cortaron cartucho”; después se habrían posicionado. Luego se escuchó un disparo.

El capitán Becerra, de la Guardia Nacional, quien iba en la parte delantera del vehículo, escuchó la primera detonación y, al tiempo que bajaba de la camioneta, escuchó el segundo disparo y pidió que dejaran de disparar.

Sin embargo, las balas alcanzaron la camioneta EcoSport en la que viajaban cuatro estudiantes, entre ellos Ángel Yael, quien falleció luego de que una bala le diera en la cabeza, y Edith, quien terminó con fractura de húmero, omóplato y clavícula.

Balística coincide con uno de los atacantes

La FGR presentó una hoja en la que se da cuenta de las armas y municiones que portaba cada elemento. Iván “N” traía un arma tipo fusil FX calibre 5.56 y Jesús “N” también portaba un fusil modelo LR 308 Panther calibre .308.

Después del ataque y del aseguramiento de la escena, un perito criminalista de la FGE encontró en el lugar un casquillo percutido de bala .308 Winchester, mismo que fue analizado por peritos en balística.

Para la investigación, se utilizaron tres balas testigo del fusil modelo LR 308 Panther calibre .308 que entregó Jesús “N”, así como la bala que el médico forense obtuvo del cráneo del estudiante.

Con un microscopio de comparación, los expertos analizaron las estrías y los campos de las balas, es decir, las marcas que deja el cañón del arma al disparar, y descubrieron que eran iguales.

Estas corresponden a la huella balística, la cual, al igual que una huella dactilar, es única en cada arma. Así se comprobó el origen de la bala que cobró la vida de Ángel Yael.

Analizan disparos a camioneta

Por su parte, una perito en criminalística dio cuenta de los daños en la camioneta, que corresponden a dos proyectiles de arma de fuego. También ilustró cuál fue la trayectoria de los fragmentos.

Se corroboró que una de las balas pegó primero en la llanta de refacción; su trayectoria siguió hacia la puerta trasera, que perforó, e impactó en una bocina. Sin embargo, no se encontró casquillo ni bala, por lo que no se pudo determinar el calibre.

La bala .308 Winchester entró por el medallón, impactó en el asiento trasero y luego pegó en la cabecera del copiloto, donde se fragmentó. Hubo una perforación en la cabecera del copiloto hacia la cabeza de Ángel; otro fragmento impactó contra el parabrisas y le hizo un agujero.

Además, un perito valuador expuso que la camioneta fue valuada en 41 mil pesos y que los daños equivalen a 7 mil 812 pesos.

“No debimos disparar”: Guardia Nacional

Durante el juicio, el 29 de marzo, elementos de la Guardia Nacional reconocieron que no había razón para que sus compañeros Jesús “N” e Iván “N” dispararan a la camioneta en la que viajaba Ángel Yael, estudiante de Agronomía que murió hace casi cuatro años en Irapuato.

El convoy estaba por terminar un recorrido por tomas clandestinas de huachicol cuando se desató la tragedia.

En el juicio contra Jesús “N” e Iván “N”, el capitán Becerra relató que el 27 de abril de 2022 salieron a recorrer las tomas clandestinas de huachicol del poliducto Salamanca-León de Pemex para evitar el robo de hidrocarburos.

AVG

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