Ahora que hablamos de equidad de género es importante equilibrar los festejos y como ha sido un fuerte festejo (muy merecido), el día de mamá, vale la pena también festejar el día de papá.
Sonora Smart se dio cuenta de que su padre había sido todo un ejemplo a seguir y propuso la fecha del nacimiento de su padre, el 19 de junio, para celebrar el Día del Padre.
La idea de instituir un Día del Padre fue acogida con entusiasmo por muchas personas en diversos condados y ciudades y en 1966 el presidente Johnson de Estados Unidos hace una proclama para que se celebre el tercer domingo de junio, así ha sido acogido por gran cantidad de países entre los cuales nos encontramos nosotros en México.
El Día del Padre es una celebración dedicada a los padres de familia. Se honra con ello la paternidad y la influencia del hombre en la vida de sus hijos
La presencia del padre es de vital importancia en el desarrollo de los diversos aspectos evolutivos de la vida de los hijos.
La pérdida de contacto afectivo y lúdico con los hijos, la presencia del padre, su comunicación con los hijos, el tiempo que dedica a jugar con ellos es de vital importancia en la construcción del aparato psíquico del niño y del desarrollo de su autoestima. (aunque esto puede constituirse, con mayor esfuerzo, gracias al discurso materno).
En este día del padre, vale la pena reflexionar sobre cuestiones tales como:
¿Cuánto tiempo dedico a jugar con mi hijo/a? ¿Tengo un tiempo disponible a lo largo de la jornada para dedicar a mis hijos y comunicarme con ellas? ¿Programo salidas recreativas y culturales atendiendo a sus necesidades sociales y educativas?
La dinámica familiar es de importancia considerable para el desarrollo del concepto de familia de las y los niños, el ejemplo de los padres es la garantía que los hijos sabrán enfrentarse con éxito a las relaciones con las personas del otro sexo.
Las y los niños que se encuentran en la etapa de educación infantil tienden a manifestar conductas regresivas cuando la figura del padre está ausente: insomnio, crisis de rabietas, angustia de separación de la madre, pérdida del control de esfínteres, regresión en los hábitos de limpieza, estancamiento en las adquisiciones cognitivas, temores fóbicos, por ello bien vale la participación de padre.
En la interacción paterno-filial, el padre contribuye al desarrollo emocional del hijo (a) al proyectarse en su mente como una persona competente, fuerte y segura de su masculinidad. Contribuye de igual forma al mostrarse afectivo en su trato. Esto ayuda a forjar personas competentes y seguras en sus vidas personales.
Durante la infancia los niños se benefician del contacto con un modelo paterno responsable, racional, benévolo, sereno y empático. Pero en el caso del niño la imagen del padre es especialmente importante a la hora de modular sus impulsos agresivos, (los padres que juegan con sus hijos, tienen éstos, unas mayores posibilidades de autorregular su conducta, pues mediante el juego, y si éste es de forcejeo el niño conoce sus posibilidades y sus limitaciones, aprende a controlar sus fuerzas, reconoce cuando se ha excedido y aprende a pedir perdón).
Con la interrelación del niño con el modelo paterno, éste va descubriendo el modelo de autoridad, expresado en el padre en forma de servicio, de ayuda, de seguridad en sí mismo, de saber intervenir de forma adecuada en situaciones conflictivas. ¿Será la nuestra una sociedad, que como señala el gran psicólogo mexicano Santiago Ramírez, le falta la presencia del padre? ¿Será por ello la falta de un estado de derecho o un exceso de violencia? Además el niño es capaz de configurar su identidad masculina y de forjar el talante del futuro padre.
La imagen paterna se construye en la mente de los niños (as, no sólo de los rasgos de su progenitor, sino también de los atributos de otros hombres importantes de su infancia, y de cualidades paternas idealizadas en otros personajes que los niños captan de los ídolos de su tiempo. De ahí la importancia de valorar y confrontar las influencias ambientales que reciben los hijos (as).
El apego que aporta el padre al niño (a) con su intervención, servirá a éste de sostén emocional, la empatía del padre-hijo (a) se articula con la futura disposición del hijo a adoptar actitudes de cooperación y su ausencia creará actitudes de conflicto.
La figura del padre aporta al hijo protección. El niño (a) que se siente protegido por su progenitor aprende y comienza a desarrollar conductas de autocuidado. Con esto vemos la importancia de los padres en la formación de las familias y ciudadanía actuales, por ello es fundamental estar preparado para ejercer esta profesión tan importante.
Un recuerdo para papá y todos los papás por ser ese referente y modelo de nuevas generaciones. ¡Felicidades papás!
¡Por la Construcción de una cultura de paz!