Los últimos días de la semana anterior, me tocó trabajar con adolescentes de bachillerato como con grupos de padres-madres de familia, tanto en uno como en el otro tocamos el tema del desarrollo y también de lo necesario que es poder vivir con autoconocimiento, auto-aceptación y  autoestima, es decir tener los elementos para poder ejercer la plena libertad.

Cuando pregunto a padres-madres de familia qué es lo que quieren para sus hijas (os) responden que quieren lo mejor, que les vaya bien, pero al final caen en la cuenta de que lo que se requiere como culmen de un proceso formativo (también en la escuela) es lograr un ser autónomo. Es decir que, como no tenemos garantizado estar todo el tiempo con nuestras jóvenes generaciones, lo que garantiza su bienestar es que se sepan y actúen autónomamente.

Al buscar la palabra autonomía en el diccionario de la Real Academia encontramos que es: “Capacidad de los sujetos de derecho para establecer reglas de conducta para sí mismos y en sus relaciones con los demás dentro de los límites que la ley señala”. En fin, se trata de que se valgan libremente por sí sin que nada les obligue o limite sino las leyes y su ética personal.

Dadas estas condiciones se requiere educar en aspectos como la libertad, igualdad, derechos, responsabilidad, justicia, solidaridad, en fin, con los valores democráticos. Porque se trata de dejar seres humanos que tengan las competencias para un buen desarrollo en la vida y que la vida misma no nos reclame no haber hecho bien la tarea por haber dejado nuevas generaciones faltas de amor. Y que sin darse cuenta están atentando contra la ecología y por ende contra sí mismas.

Claro que la labor no es tan fácil, porque falta conocimiento (ahora hay más elementos con las ciencias conductuales), y no hemos tenido la experiencia, ya que mucho de lo que sucedió anteriormente en nuestra propia educación fue realizado mediante el miedo y sin dejar probar la elección, que es la mejor forma de educar para la libertad.

La palabra autonomía también está muy en boga ya que existen regiones en varios países que son autonómicas, de hecho, se habla que nuestros estados en México tienen autonomía y eso da libertad de acción dentro un federalismo (Artículo 115Constitucional).

Ahora mismo nos encontramos con el caso de Cataluña en donde existen dos voces en discusión, ya que siendo una región autonómica declara su independencia y esto origina un gran movimiento que desajusta el estado de las cosas hasta aquí vividas; es importante porque marcará una serie de cambios, los que creo, serán muy trascendentes.

Y relacionado con el tema de autonomía, me permito hacer un reconocimiento porque en el Congreso de Guanajuato se votó por un cambio en el método de elección de Defensor de Derechos Humanos en el Estado. Ya era un clamor que tenía tiempo buscándose para contribuir a la autonomía del actuar de este servidor público y era un tema en que Guanajuato se estaba quedando atrás. Solamente esperemos que sea cada día mayor esa autonomía para que no sea una dependencia más del Ejecutivo, sobre todo en situaciones en las que, como sucede en este Estado, la mayoría de la bancada es del mismo partido del Ejecutivo y esto tal vez limita esa autonomía. Algo parecido a lo que estamos viviendo en este tiempo con el caso de la FEPADE. Requerimos saber cómo votan nuestros representantes; ya hemos llegado a mayoría de edad y tienen que rendir cuentas, volver a recordar que los patrones somos los ciudadanos.

 

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