Esa tradición traída por los monjes católicos para enseñar, de manera gráfica y vivencial, los acontecimientos cercanos al nacimiento del Niño Jesús. Se dan en la novena anterior a la fecha de esa celebración.
Las posadas recuerdan a las personas el peregrinaje de María y José desde su salida de Nazaret hasta Belén, donde buscan un lugar para alojarse y esperar el nacimiento.
Cada uno de los nueve días tiene un distinto significado: humildad, fortaleza, desapego, caridad, confianza, justicia, pureza, alegría y generosidad, se pueden practicar y serán un buen camino de preparación para llegar al nacimiento de un nuevo ser que tenga un mayor compromiso con actividades que aporten ciudadanía para mejor vida personal, social con el medio y espiritual.
Una de las tradiciones de estas fechas se centra en la piñata que tiene la forma de una estrella de siete picos (cada pico representa un pecado capital) que con sus vivos colores y oropeles seduce al alma inocente, para llevarla al pecado. La persona con los ojos vendados, representa al creyente que con la virtud teologal de la fe (esta virtud se suele representar así en la iconografía católica) vence al pecado recuperando el don sobrenatural de la gracia (dones de Dios necesarios para alcanzar la salvación) representados por la caída de frutas y dulces.
En estas fechas se inicia el día del solsticio de invierno, fenómeno que sucede sólo una vez al año y que marca el inicio de esta estación y cuando la posición del sol en el cielo está a una mayor distancia angular negativa del ecuador celeste, y por eso esa zona de la Tierra recibe menos luz. Es por ello que se presentan más casos de depresión y sin embargo es buen momento para entrar en reflexión, parar de lo agitado de la vida y hacer un recuento de lo realizado durante el año y contrastar si es lo de verdad quiero lograr para darle sentido a mi vida.
La palabra solsticio hace referencia a un término astronómico relacionado con la posición del Sol en el ecuador celeste. Es el momento que las grandes filosofías marcan como volver a nacer. En casi todas las culturas del mundo se ha marcado el solsticio de invierno como un día de renovación o de cambio.
Casualmente para los mexicas, el 24 de diciembre era el día en que el sol resurgía de Malinalco (hoy, cabecera del Estado de México), en medio de una serie de rituales y danzas. Justo en esas fechas, ocurrían otros actos ceremoniales: los ancestros instalaban banderas o pantli de papel amare a todos los árboles frutales y plantas comestibles de la temporada. En el día de la fiesta se curaban todos los árboles y se les ofrendaba pulque (meoctli) y tortillas (tlaxcalli), como muestra de agradecimiento a lo cosechado durante el año. La iconografía define el instante crítico del pasaje diario del sol en su ocaso, cuando pasa del mundo medio al mundo subterráneo, equivalente diario del pasaje del sol cuando el solsticio de invierno. Así también dejaron su mensaje en la arqueología nuestros ancestros.
Lo importante es ese renacimiento a estilos de vida que puedan ser los mejores para nuestra salud, poder convivir con otras personas y con la naturaleza. Esa es también la esperanza; el diario resurgimiento del disco solar nos anima para esperar un nuevo ciclo de nuestra vida. Te invito a pensar y así actuar en consecuencia.
¡Por la Construcción de una Cultura de Paz!