Hace algunos años cuando la vida social y económica estaba más estructurada y era más difícil que se dieran cambios radicales e intempestivos; las personas tenían estilos de vida distintos y con menos posibilidades de tener una crisis que llevara a estar fuera de la posibilidad de poder estructurarse a sí mismos (as), por ello no se necesitaba tanta ayuda psicológica, además de que la psicoterapia es una disciplina relativamente reciente y en parte incomprendida. Dicen algunas personas: “a qué voy con el psicólogo (a) si no estoy loca (o)”.
A lo largo de la vida de todos los seres humanos se nos presentan una serie de sucesos que llevan a enfrentar un estado emocional tal que de no ser resuelto adecuadamente nos arrojaría a un desequilibrio total, o sea, a lo que en Psiquiatría se llama: crisis.
Para conceptuar este término pudiéramos definirlo como un estado temporal de trastorno y desorganización, caracterizado principalmente por una incapacidad del sujeto para manejar situaciones particulares, utilizando métodos acostumbrados para la solución de problemas, y obtener un resultado radicalmente positivo o negativo.
Las características de la vida actual, con sus rápidas y a veces dolorosas modificaciones, se puede transformar en ocasiones en una dura exigencia a superar, las inseguridades laborales y económicas, los conflictos personales, de pareja, familia, soledad o de orden psicosomático, depresivo, temores, crisis, stress o problemas de excesos se expresan cotidianamente en forma de trastornos de naturaleza psicológica y emocional.
La intervención llevada a cabo por los profesionales de la salud mental puede ofrecer una ayuda inmediata para aquellas personas que atraviesan por una crisis y necesitan restablecer su equilibrio emocional. La intervención terapéutica resulta tan atingente como la de un paramédico cuando procede a proporcionar soporte de vida a un herido de gravedad.
Los avances que han tenido las ciencias conductuales hacen patente la exigencia de poder vivir una vida más sana a pesar de lo que sucede alrededor. De ahí la necesidad de acceder más rápidamente a procesos psicoterapéuticos que den apoyo en momentos de dificultades personales o familiares.
Los métodos por los cuales se auxilian a las víctimas de una crisis a lograr su recuperación son conocidos genéricamente como técnicas de intervención en crisis, y tienen un par de propósitos esenciales:
a) Restablecer la capacidad del individuo para afrontar las situaciones de estrés en las que se encuentra.
b) Proveer asistencia a estos individuos para reordenar y reorganizar su mundo social destruido.
También los modelos de psicológicos y sus resultados además de las economías han hecho que se den procesos de psicoterapia breve, la orientación se dirige a identificar problemas solubles, fijar metas y objetivos, abreviar tiempos con tratamientos cortos, diseñando intervenciones que apunten a alcanzar metas, analizando respuestas y evaluando los resultados activamente.
Desde luego hay psicología profunda y de mayor duración, cada individuo es diferente por lo que requiere un proceso de psicoterapia a su medida; no existen recetas generales, cada ser es único y la intervención para lograr recuperar su estructura, reconociendo que puede resolver su vida y que es un ser humano maravillosa (a), es un trabajo que requiere profesionalismo y una ética intachable.
La mejor psicoterapia es la que te hace sentido y te ayuda a definir cuál es razón de estar aquí.
¡Por la Construcción de una Cultura de Paz!