El Presidente tuvo un buen gesto al visitar Sonora para reunirse con los deudos de una masacre. Las familias Miller y Langford se lo agradecieron, los LeBarón pusieron distancia. La diferencia en reacciones podría deberse a que la 4T mejora atendiendo casos, pero sigue descuidando el combate de las causas. 

Felipe Calderón desatendió y ocultó información sobre el costo humano. Fracasó. Del periodismo, el activismo y la academia brotó un caudal de información iluminando tragedias y señalando responsabilidades.

En Saltillo, la Diócesis creó en 2009 Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila y, en México (FUUNDEC-FUNDEM) que sigue siendo un referente. En 2011, Sicilia convocó a una marcha a la que se unió LeBarón. Saldo: la sociedad se apropió del tema y lo metió con calzador a la agenda.

Enrique Peña Nieto lo reconoció, pero no se comprometió. En 2013 firmó una ley de la cual salió la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) que terminó aplastada por el alud de exigencias, por la indiferencia de otras dependencias y por sus propios errores. La atención se pervirtió porque, según Jacobo Dayán,

como el Estado no entrega verdad y justicia, otorga medidas de ayuda y compensaciones económicas a las víctimas, y lo hace mal”.

Saldo: se atendieron casos, se ignoraron causas. 
El gabinete de la 4T está dividido sobre el qué hacer. En los primeros meses, Olga Sánchez Cordero y Alejandro Encinas se comprometieron a una ambiciosa propuesta de justicia transicional. Como se opusieron los militares, Relaciones Exteriores y la Fiscalía General de la República (FGR) y el Presidente mostró escaso interés, Gobernación se replegó a la atención de casos tan paradigmáticos como Ayotzinapa y a la reforma de instituciones encargadas de atender asuntos. 

Hubo relevos en las cúpulas de la Comisión Nacional de Búsqueda y de la CEAV. Eligieron bien. Karla Quintana y Mara Gómez ejemplifican a una generación de mujeres comprometidas y capaces que han irrumpido en la vida pública. En todo caso, los avances son insuficientes y eso se observa con los desaparecidos. 

Karla Quintana acaba de presentar un informe con algunos huecos informativos y metodológicos, pero de una honestidad que atraganta: si empezamos a contar desde los años sesenta, llevamos ¡61,637 desaparecidos! Y en el primer año de la 4T, ya van 5,184. Los totales crecerán, porque una tercera parte de las Fiscalías han entregado muy poca o nada de información a la Comisión. Entre ellas tres de Morena: la FGR, la CDMX y Morelos. ¡Vuelven a dejar sola a la Comisión!  

Por ese diagnóstico, Sicilia y los LeBarón iniciarán una marcha el 23 de enero en Cuernavaca; concluirá el 26 en el Zócalo. Piden una “agenda integral de justicia transicional” acompañada internacionalmente; quieren trascender las “verdades aisladas que dejan de lado las redes criminales” y proponen una Comisión de la Verdad y un Mecanismo Extraordinario de Justicia. Es un reflejo de la insatisfacción de una parte de las víctimas con una política que vuelve a darle prioridad a los casos, desentendiéndose de las causas. Error facilitado por el desinterés presidencial demostrable en un hecho: la atención a víctimas no forma parte de las prioridades de la estrategia de seguridad.  

La marcha está obligando a tomar definiciones en gobierno y sociedad. En tanto sabemos cuáles serán sus consecuencias, deberíamos irnos a lo local. En El Colegio de México estamos concluyendo una investigación de cuatro años, sobre la manera como interactuaron en Coahuila el crimen organizado con las instituciones del Estado y la sociedad.

En esa entidad se contuvo a la expresión más violenta del crimen organizado, se redujeron los homicidios y las desapariciones y se ha mantenido un diálogo entre afectados y Gobierno estatal que ha fructificado en leyes buenas pero mejorables. Están dadas las condiciones para que Estado y sociedad construyan en Coahuila y en otros estados políticas públicas que armonicen el combate a la inseguridad con la atención integral a víctimas. 

Las instituciones del Estado y de la sociedad deben coincidir en dar la misma atención a casos y causas. Esa es la demanda central de una marcha que respaldo. No vamos contra el Presidente, sólo pedimos se atienda de manera integral a las víctimas. ¡Queremos verdad, para tener justicia!

 

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