Hace unos días un celayense de vocación Don Víctor Cano Sada cambio de domicilio, dejando tras de sí una profunda trascendencia de enseñanzas -que como dice Hans- no necesitan de palabras si se traslucen en una mirada.
Don Víctor llego hace mil ayeres desde su natal Torreón, cargado de esperanzas con muchas ganas de trabajar, joven visionario, inquieto, de corazón generoso quien con prontitud se ganó la confianza de nuestros hombres fuertes como don Ángel Usabiaga Villanueva y dar comienzo a su travesía. Algunas veces la avioneta descendió en islas con hermosas playas y otras en tierras duras y salvajes; en cada lugar don Víctor dejó su sello: hombre cabal, honrado, de principios, generoso, empresario de visión y feliz. Conocedor de que el papel poco vale si la palabra no está empeñada y con ella el honor, el compromiso.
Con su decisión por crear funda el primer parque Industrial privado “El Vergel” conjuro un mejor futuro para los habitantes de Celaya y Villagrán al promover y liderear con varios empresarios de la zona la carretera lateral por donde no solo se le daba un acceso digno a los vehículos, sino además se cuidaba de los ciclistas – tema inusual en esa época- Hombre de pocas palabras fue el gran cuidador hasta hace unas semanas del Asilo de Ancianos quien con su insistencia buscaba la manutención digna de un espacio a veces por muchos olvidado. Mauricio -me dice- una persona mayor cuidando de sus viejitos ¡todo un ejemplo de amor ¡
Supo afrontar la paternidad en la soledad en la que le dejo su primer y gran amor Guadalupe con quien tuvo dos maravillosos hijos quien hasta hoy son dignos celayenses, Víctor y Roberto. Su querida hermana Fernanda fue compañera de viajes en donde las canciones, las confidencias se hacían presentes. Cuantas tardes sus amigos, Eugenio, Gustavo, Jaime, Arturo y tantos otros animaban la casa con risas y carcajadas jugando aquel eterno Paco otros tan íntimos como don Mauricio Clark, don Paco Herrera, don Andrés González, don Raúl Arroyo quienes felices allá lo recibieron.
Con los años un nuevo amor llegó a iluminar los días: Laura Elena, quien le sumó dos preciosos hijos Mauricio y Nena acrecentando la familia.
Víctor formal, dedicado sabe que hubo muchos momentos complicados en donde sólo el trabajo y la unión los rescató por eso asume como hermano mayor el compromiso para continuar esa labor. Sus hermanos confiados saben que podrán llenar esos grandes zapatos; Roberto dará de sí esa entrega puntual, noble que le caracteriza para fomentar y acrecentar mientras Mauricio con toda su energía y cabalidad será ese punto de equilibrio que necesita esta mesa fuerte que fundó don Vic. Mientras Laura, la pequeña, consentida de don Víctor continuará merecedora de su amor y de la protección de sus hermanos. Estas son las historias que nos dejan impresiones para continuar en esta accidentada vida en donde las enfermedades, las tristezas y la política suelen ennegrecer. Justamente por eso arranco el año, de la mano de un visionario, un hombre de pronta sonrisa, dicho y alegría; apasionado amante del juego que supo enfrentarse al destino cantando sin dejar de lado jamás la rectitud para que con suavidad nos podamos deslizar en este 2021. Un fraterno abrazo a Víctor, Roberto, Mauricio, Laura Elena, Martha Ofelia, Alejandra, Blanca, Hans, Eugenia, Lorenzo, Víctor Jr., Hans Jr., Marcelo, Nicolás, Mauricio Jr., Elena, Camila y Lorenza.