En política, que se sepa, nunca se ha hablado respecto a exámenes de conciencia, porque esa acción, se cree, pertenece al ámbito religioso. Si se obra bien o mal, en lo cívico o gubernamental, queda bajo las normas legales,cuando más, de usos y costumbres .
Sin embargo los grupos cívicos o electorales, integrados,accionados por personas, aunque tengan su código, requieren análisis incluso para advertir en qué pueden mejorar doctrina y prácticas.
En ese entendido hay algunos miembros del Partido Acción Nacional, (PAN), que por estos días han propuesto un análisis dentro de su organismo institucional.
La idea es magnífica y ojalá sea llevada a la práctica sin miedo a desnudar la verdad pues si se esconden o encubren los errores, las lacras y abusos u omisiones, el procedimiento será una farsa.
Es evidente que en ese tipo de agrupaciones y entendamos que no únicamente del panismo, surgen vicios e intereses no pocas veces encubiertos con el velo de complicidades para abusar y de plano engañar.
Poner al descubierto tales lacras no es grato, queda claro, para quienes las cometen a grado que a cuantos@, quitan el velo para que equívocos y perversiones se exhiban y sancionen, los convierten en enemigos, sea dentro o fuera ya de la agrupación. El linchamiento hacía el delator, es arma favorita. Y los que obran mal, quedan como redentores, seres, hombres y mujeres, inmaculados, con poder y casi siempre con dinero.
En la historia de los partidos políticos se advierte que el revisionismo es grave riesgo, así ha ocurrido en todos los ámbitos locales y hasta universales de donde la élite también allí maniobra para que no aflore la putrefacción.
Es de esperar que los panistas que demandan un análisis histórico al interior de su partido, no le teman a la verdad.
La distorsión de sus principios doctrinarios en donde el bien común le ha dado paso al bien personal, está a flor de piel. No pocos panistas han hecho carrera y aprovechado sus posiciones, enlaces, amistades para crear cuantiosas fortunas.
En bajar dinero del Congreso, Cámara de Diputados, afloraron los llamados “moches” o sea que al gestor le quedaba un porcentaje. Si eso fue invento del enemigo o visión de gente envenenada, que se aclare. No se va a mostrar la maniobra de fulano o perengano, pero al menos que se diga si fue verdad o mentira tal rapiña.
Al interior del panismo se han escenificado nominaciones con vicio y fraude como la de un candidato a gobernador, que propuesto como externo, fue encumbrado en un evento gasteril y propio de las mafias. Me van a decir que el poder puede ser legítimo o legitimado, es verdad, pero que se enturbió la elección interna y burló a los militantes que participaron,de eso no hay duda.Está documentado.
Si se pretende, con la revisión que se propone al interior del PAN, evitar esos fraudes…¡muy bueno!.Que elijan los que cuenten con tal derecho; eso se llama democracia.
Que sean los militantes quienes propongan y voten en asambleas pero sin el controlismo de “las redes”, que se inventaron para distorsionar eso que se denomina conciencia electoral.
Hay un diputado panista, que brinca como en trampolín, de una curul federal a una local. Y siempre cae en el justo sitio. Él cuenta una historia no macabra sino fantástica por lo increíble. Dicen que el entonces dirigente nacional panista, en una visita a León le pidió que lo invitara a cenar a su casa. Allí. Entre copita y platillo, el conspicuo degustador le pidió, de pronto, permiso a la esposa del anfitrión, para llevárselo de diputado federal. Como la dama otorgó la anuencia, el agraciado -maniobras de más o de menos, en el Consejo Nacional albiazul- resultó propuesto en una lista y en primer lugar, para diputados de partido. Obvio: “ganó” y se encumbró con el lastre de que cuando fue “lanzado”, no cumplía aún una sanción que el mismo PAN guanajuatense le había impuesto.
Si eso no se va a repetir con el nuevo formulario doctrinal y estatutario que se propondrá, sea bienvenida la revisión de estructura y el enriquecimiento de la doctrina panista, que ya toca a su puerta.
Queda en el tintero la urgencia de que los demás partidos entren a esa terapia, pues los hay que son como la alfombra o trapeador en que pisan los dueños del poder en México. Ya lo veremos.