Entiendo perfectamente que el asunto del “proceso de revocación del mandato del Presidente de la República” en México es muy controversial, que ha estado lleno de mañas y con más de 170 posibles violaciones a la ley.
De entrada, lo promueve el presidente Andrés Manuel López Obrador y su gobierno cuando ellos deberían de ser los menos interesados en que les acortaran tres años en el poder. Y lo hacen porque los partidos de oposición son muy débiles -difícil nombrar a un posible candidato presidencial que rete a Morena para 2024- y porque están buscando más apoyo popular para radicalizar su agenda. Pero el país no es de ellos.
No va a sorprender el resultado. Hoy por la noche o mañana AMLO se va a declarar ganador y dirá que su mandato ha sido ratificado. Esta es una consulta que no habría convocado si creyera que la va a perder.
La oposición insiste en que todo es una farsa. Entonces ¿para qué votar? La respuesta es sencilla: porque en una democracia ese es un derecho que no debemos regalárselo a nadie. Abstenerse de votar es cederle nuestro poder al otro. Y en un país como México -donde los votos no contaban desde 1929 hasta 2000- es un desperdicio tener la oportunidad de que tu voto cuente y no hacerlo.
Esto de la democracia no es tan común como a veces nos parece. En México ya lo damos por un hecho pero la nuestra sigue siendo una democracia muy joven y frágil. Y hay que reforzarla y cuidarla voto a voto. Yo todavía recuerdo cuando los corruptos y abusivos presidentes del PRI se escogían a dedazo y no teníamos un órgano independiente -como el INE- para contar los votos. Mucho se ha avanzado. Pero lo podemos perder muy rápidamente, como ha ocurrido en otros países.
La democracia es una minoría en el mundo. El 70% de la población mundial -o 5 mil 400 millones de personas- vive actualmente en dictaduras o con gobiernos autoritarios, según un reciente reporte del Instituto V-Dem. Hay una regresión democrática y hoy estamos a los mismos niveles de 1989. Las democracias están en peligro: desde la brutal invasión rusa a Ucrania hasta las conspiraciones de Trump y sus seguidores que trataron de quedarse ilegalmente en el poder en Estados Unidos tras las elecciones de 2020.
Por eso hay que votar.
Hay muchas cosas que no están bien en México y el revocatorio es, precisamente, el instrumento democrático y legal para buscar una corrección. Creo, por ejemplo, que López Obrador ha fracasado estrepitosamente en su principal responsabilidad: proteger la vida de los mexicanos.
Más de 110 mil mexicanos han sido asesinados desde que él tomó posesión. No estamos hablando de crímenes de Estado. Pero el gobierno de AMLO tampoco ha podido proteger a periodistas y activistas. México es un país terriblemente violento. Y el voto de este domingo debería reflejar eso.
No hay garantía de que todo le salga bien a AMLO. Es posible que la participación sea muy baja y que, porcentual o numéricamente, haya un significativo voto de castigo. (Eso pasa en casi todos los países en elecciones de medio término).
Les cuento una anécdota. Cuando se juntaron más de tres millones de firmas para realizar el referendo revocatorio de 2004 en Venezuela contra el presidente Hugo Chávez, el cantante español Alejandro Sanz dijo: “Si me dieran tres millones de firmas para que dejara de cantar, dejaría de cantar”. Chávez sobrevivió al revocatorio. Pero el asunto molestó tanto a Chávez que bloqueó por varios años la entrada de Alejandro Sanz al país.
Para eso sirven las votaciones: para dejar constancia de lo que nos gusta pero, también, de lo que no nos gusta. Creo, por ejemplo, que Enrique Peña Nieto no hubiera sobrevivido un revocatorio a la mitad de su mandato por el escándalo de la Casa Blanca. Y estoy seguro que en el futuro este tipo de consulta nos será de mucha ayuda para sacar del poder a presidentes corruptos y autoritarios.
Y termino con una nota sobre la débil oposición política en México. No basta con estar todo el tiempo en contra del Presidente. Hay que proponer cosas. La abstención es una señal de debilidad y no es una estrategia. Es darlo todo por perdido antes de competir.
Por eso, si puedes votar, vota. Que nadie decida por ti.
@jorgeramosnews