En los próximos meses se harán presentes multitud de personajes que apuestan a ocupar en el 2024 los cargos de 300 diputaciones de mayoría relativa, 200 de representación proporcional y 128 senadores. De igual manera competirán para ser votados en las gubernaturas de los estados de Chiapas, Jalisco, Guanajuato, Puebla, Morelos, Tabasco, Yucatán y Veracruz, así como la jefatura de gobierno de la Ciudad de México y las 16 alcaldías que la integran. También, habrá pugnas por ser quienes integren 31 congresos locales o liderar 1580 ayuntamientos, 16 alcaldías y 24 juntas municipales.

Desde las precampañas que iniciarán en noviembre, para luego dar lugar a las campañas formales, le garantizo, estimado lector, que habrá una sentencia en común de los sujetos que menciono anteriormente: brindar salud a los mexicanos. “Otorgaremos una cobertura universal”, “reduciremos los costos en salud”, “mejoraremos el acceso a los servicios sanitarios”, “aumentaremos el abanico de servicios en las instituciones de salud”, siendo las anteriores promesas genéricas que estoy seguro serán repetidas hasta el cansancio en los siguientes meses.

Todas estas sentencias, meramente aspiracionales, son emitidas sin una reflexión sensata ni una articulación de cómo serán implementadas, es decir, no se tiene ninguna evidencia clara de que exista una planeación objetiva que tome en cuenta la multitud de variables que pueden influenciar su consecución, que van desde las limitaciones presupuestales, la realidad política particular de la región o la propia colaboración de otras ramas de gobierno.

Los retos en salud son claros y se deben tener esquemas muy específicos para poder sortearlos, entre ellos está el lograr acceso a fondos y presupuesto robustos (tema que siempre ha sido una limitación para brindar servicios de salud de calidad) en especial ante situaciones globales de potencial crisis. De igual manera se debe afrontar el mejorar el acceso a la salud para todos los sectores de la población, que promueva en mayor medida las capacidades de poblaciones vulnerables en regiones urbanas, rurales y marginalizadas en general. Otro reto importante es el de establecer, preservar y mejorar la calidad y la seguridad en la atención médica, lo que incluye el optimizar la infraestructura y tecnología, formación de recursos humanos en salud, reclutamiento y retención de talento y el aseguramiento de la disponibilidad de equipo médico, materiales, insumos y medicamentos. De manera fundamental, la atención a la fuerza de trabajo deberá considerarse una prioridad: el personal de salud en todas sus vertientes volvió al ostracismo y al olvido y continúan sin seguridad laboral ni financiera.

La reducción de inequidades sanitarias, la disparidad entre diferentes niveles socioeconómicos y demográficos es patente, por lo que políticas específicas y programas eficientes deben ser establecidos para reducir las barreras de acceso a la salud. La regulación de precios de medicamentos para hacerlos más accesibles, así como el abastecimiento de estos, manteniendo un equilibrio con productores y distribuidores deben ser objetivos que conseguir, en especial en aquellos considerados esenciales o los que son para poblaciones de riesgo. Por último, el promover una gobernanza eficaz, transparente y responsable de los sistemas sanitarios es crítico para poder llegar a un sistema de salud fuerte y sólido, lo que también incluye un combate directo y sin rodeos a la corrupción.

Bien lo dice el dicho “prometer no empobrece”, sin embargo, quienes buscarán ocupar los cargos antes mencionados han olvidado que “cumplir es lo que aniquila”. En efecto, el no tener más que promesas y no planes, es lo que termina aniquilándolos a ellos, marcándolos como mentirosos por incumplidos y bocones y termina aniquilando también las esperanzas de quienes les dieron su voto confiando en alternativas o respuestas a problemas. Por favor, políticos: más planes, menos promesas, se agradecerá a quien lo haga.

Médico Patólogo Clínico. Especialista en Medicina de Laboratorio y Medicina Transfusional, profesor de especialidad y promotor de la donación voluntaria de sangre.  

 

RAA

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