Columna de Manuel J. Jáuregui
Columna de Manuel J. Jáuregui

Nos la ponen difícil para adoptar el espíritu navideño, a unos más que a otros, ello cuando se repiten los narcobloqueos, los enfrentamientos con intercambio de metralla y la entrega aérea de explosivos: ¡Santa Drones, Batman! Esto ocurrió ayer en Escuinapa, Sinaloa, y en la carretera Mazatlán-Tepic.

Los hechos tienden a desacreditar las campañas publicirrollo del ente federal que presume reducciones en varios delitos, incluidos los homicidios. (Aunque las desapariciones han aumentado, por lo que existe la sospecha de que “reclasifican” homicidios en este rubro para presentar cifras alegres).

Alguien dijo por ahí que las cifras mienten y los mentirosos cifran; sea de esto lo que gusten, lo cierto es que brotes de violencia contra la ciudadanía califican como terrorismo, lo cual es “no bueno” para México, que recibió su cajita con carbón de regalo navideño cuando ayer mismo el Gobierno norteamericano informó que el líder del Cártel Santa Rosa de Lima, alias “El Marro”, afiliado al CDS, maneja su organización criminal desde la cárcel (prisión de Durango) y pelea contra el CJNG el control del huachicol en Guanajuato, León, Celaya e Irapuato, lo cual indica posible complicidad de funcionarios carceleros que seguramente permiten a los reos -sobre todo a los de alta peligrosidad como “El Marro”- el acceso a CELULARES y visitas ilimitadas para transmitir sus órdenes.

Muy lejos estamos de que sean verdaderas las aseveraciones del Domador de Pavorreales Palenquense de que desde que ellos llegaron “se acabó la corrupción”. Cada día se junta más evidencia de que la corrupción -y la impunidad- van en aumento durante el reinado de la 4T.

Este señalamiento del Gobierno norteamericano deja mal parado al Gobierno mexicano, pues el primero afirma que este individuo “daña sus intereses”. No negamos para nada los esfuerzos que realiza el Secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, quien se nota que le echa ganas y se anota buen número de detenciones y aseguramientos.

Lo que sucede es que el PROBLEMA de la corrupción es la incidencia de los cárteles, es tan grande y prevalente, aparentemente mezclado con inconfesables intereses políticos, que es como jugar al “topo en el agujero”: si le pegas a uno, te sale otro al lado. Tanteamos que las fuerzas confiables del Gobierno, las que no andan en el ajo de algún negocio con socios impresentables, NO ALCANZAN para abarcar la totalidad del problema.

Aunque el Gobierno no lo quiera reconocer, todo indica que el zoquetal está parejo y alcanza todas las áreas del País y un sinnúmero de actividades: desde el huachicol hasta la venta de insumos y la extorsión, ésta de todo tipo: en el campo, en la industria, en el comercio… ¡donde uno menos se imagina!

En México ya se ha tornado realidad el viejo chiste, contado cuando gobernaba el PRI, de que si metieran a todos los bandidos a la cárcel no quedaría nadie para cerrar la puerta.
Salta a la vista que, por razones inexplicables, hay temas de corrupción a los que el Gobierno actual no les quiere entrar a fondo: ahí está el de La Barredora, uno, y otro los TREINTA Y UN BUQUES de huachicol fiscal, uno de los cuales pescaron en Tampico (se dice que por pitazo de los Estados Unidos), destapando una olla inmensa de corrupción en la Marina y en las aduanas.

Dicen que investigan, pero no se mira que sea tema en la FGR, pues no muestran avances y hasta se les peló un contralmirante que mucho sabía del tema. Como que temen -da la impresión- que, si le escarban, se pueden llevar de encuentro los cimientos mismos del cuatroterismo.

Miramos un Gobierno que opera en un muy estrecho campo de maniobra, evitando entrarle a las situaciones difíciles por miedo a tocar intereses de gente muy poderosa e influyente dentro del “movimiento”. La historia juzgará severa si en este Gobierno se antepusieron intereses partidistas a los intereses nacionales.

Por mientras surge un nuevo tema de conflicto con el Gobierno norteamericano, no solo con el bloqueo a Venezuela, sino con la designación de los cárteles del fentanilo como terroristas y al evidenciar el nulo control que sobre los capos y sus ilícitas actividades ejercen nuestras autoridades, incluso cuando los tienen encarcelados.

¡Qué bueno que aún no se acaba el 2025, porque pinta para que el 26 venga peor de escuinapado!

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