PARA QUIENES saben de geopolítica, en lo que se refiere a Venezuela la conclusión es obvia: Nicolás Maduro es insostenible. Y la duda no es si dejará el poder, sino más bien cuándo y cómo sucederá.
EN SITIOS especializados en pronósticos políticos como Polymarket, los apostadores están poniendo su dinero (hasta ahora van 28 millones de dólares apostados) a que Maduro será removido, de una otra forma, a más tardar el 31 de marzo de 2026. Y esto, por supuesto, se está volviendo una papa caliente para México.
SI BIEN la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido muy cuidadosa de no llamar “dictador” al dictador venezolano, también es cierto que ha mantenido prudente y nacionalista distancia de los embates de Donald Trump. Inclusive puso en la mesa la posibilidad de que México sea mediador entre ambos.
SIN EMBARGO, el verdadero problema para México es definir cómo responderá ante una eventual caída de Maduro: ¿será que le dé asilo a quien, siguiendo el ejemplo de Hugo Chávez, desmanteló la democracia en Venezuela? ¿O a poco recibirán en la embajada a los funcionarios venezolanos que saldrán corriendo antes de tener que comparecer ante la justicia? Son preguntas complicadas que necesita hacerse el gobierno mexicano.
DEL GUSTO pasó al susto Raúl Rocha Cantú, pues ni siquiera un mes le duró el beneficio de ser testigo colaborador. La decisión de la FGR de retirarle ese estatus y ordenar su captura debe tener muy nervioso al empresario… y a muchas otras figuras de la política nacional.
SI BIEN él mismo dijo que en su tinglado criminal de tráfico de armas había un perredista, la realidad es que sus relaciones con la 4T son amplias y bien conocidas. No en balde buena parte de sus operaciones pasaban por Tabasco, ya en tiempos de gobiernos morenistas.
FALTA VER si realmente la Fiscalía se lanzará contra todos aquellos que estuvieron vinculados con Rocha Cantú, sean del partido que sean. Pero el giro ordenado por Ernestina Godoy hace pensar que la cosa se está poniendo seria. ¡Ojalá!
POR CIERTO que quien llegó a sustituir a Godoy en la Consejería Jurídica de la Presidencia, Esthela Damián, sin duda tiene cercanía con Sheinbaum y su arribo despeja algunas brumas. Una, que ya no será candidata al gobierno de Guerrero por parte de Morena como algunos la apuntaban. Y dos, que el exministro Arturo Zaldívar no goza de las mieles de Palacio, pues no fue favorecido con el puesto de Consejero.
LA QUE NO SE HA DESPEJADO es si Damián tiene todas las credenciales para su nuevo encargo. La morenista cuenta con trayectoria política y legislativa, pero poco se le ha visto en lo jurídico.
Y SI ALGO se necesita en la Consejería Jurídica es precisamente saber… de todo el entramado judicial. No nomás de grilla.