Si la Gobernadora no presenta ahorros, no hay argumentos para imponer nuevos impuestos.
Nuevos impuestos en recesión es irracionalidad.
Nuevos impuestos con inseguridad es injusticia.
Nuevos impuestos y gastos absurdos es inmoral.
Hay por lo menos cuatro nuevos impuestos* que la Gobernadora pretende imponer a los guanajuatenses en 2026 y que, dado el estado de cosas en Guanajuato, no se justifican. Dichos nuevos impuestos no solo resultan innecesarios, sino también inoportunos, especialmente cuando los guanajuatenses enfrentan una recesión económica, costos por la inseguridad, gastos públicos absurdos y nuevas cargas federales.
Ante el actual panorama económico, nuestra premisa es racionalidad económica y ahorro. Y, por estas razones, consideramos que nuevos impuestos no se justifican, resultan innecesarios e inoportunos:
-Recesión económica: Los guanajuatenses ya enfrentan una recesión económica. Banxico reporta que en 2025 el crecimiento económico del País será 0.3%, calificándolo de «muy bajo y débil»; la confianza para invertir en México está en su nivel más bajo en tres años (INEGI), y han cerrado 25 mil empresas (IMSS). ¿Por qué imponer nuevos impuestos en medio de una crisis económica?
-La inseguridad como impuesto: Los guanajuatenses ya pagan otro impuesto indirecto: la inseguridad. El INEGI estima que el costo económico directo de la delincuencia en hogares para 2024 fue equivalente al 1.07% del PIB, y el Índice de Paz México 2025 indica que el impacto por cada mexicano de la inseguridad fue de 34 mil pesos.
-Gastos absurdos: La Gobernadora pretende recaudar $1 mil millones incrementando 76% el impuesto al refrendo vehicular, con el argumento de «equilibrar las finanzas». No obstante, la Gobernadora gasta $757 millones (A.M., 25/10/2025) —el 76% de lo que pretende recaudar— en un gasto no útil: publicidad gubernamental.
–Nuevas cargas federales: Las pymes tendrán que hacer un esfuerzo económico adicional para hacer frente al incremento salarial a partir de 2026 y al gasto que implicará la reducción de la jornada laboral.
Desde esta perspectiva, nuestro llamado es a todo lo contrario: un impulso a la industria local, al emprendimiento y al empleo, a través de cuatro puntos para la Gobernadora y la sociedad:
-Plan de ahorro: Frente a la crisis económica, presentar a los guanajuatenses un exhaustivo plan de ahorro, basado en eficiencias operativas y un desglose de los recortes en partidas, gasto corriente y burocracia en programas y Secretarías del Estado.
-Programa de incentivos a la economía: Exponer un adecuado impulso a la industria local —un piso parejo—, basado en desregulación administrativa (eliminación y facilitación de trámites), programa de incentivos a empresas guanajuatenses y facilidad para hacer negocios, promoviendo así un entorno regulatorio que favorezca el emprendimiento y el empleo.
-Priorizar justicia y seguridad en el presupuesto para 2026: Fortalecer el andamiaje de justicia y de seguridad pública del Estado (Poder Judicial, Fiscalía estatal, Secretaría de Seguridad y policías municipales); hacer del combate a la impunidad una política de Estado; dignificar los salarios a quienes aplican la ley, y convertir la denuncia ciudadana en costumbre popular.
-Justificación transparente: Solo si, aun después de lo anterior, no se cubren las necesidades presupuestarias, tendría que exponer claramente para qué, dónde y cómo piensa aplicar ese recurso; es decir, transparentar su ejercicio.
-Llamamos al gremio de las finanzas y a universidades a que, apelando a un civismo guanajuatense fortalecido, estudien el caso, elaboren propuestas y se pronuncien públicamente para que los guanajuatenses tengamos una mejor perspectiva económica en 2026.
Estos puntos no son un pliego cerrado, sino un mínimo razonable para empezar a discutir el paquete económico del Estado para 2026.
*Refrendo vehicular; impuesto cedular por actividades empresariales; por enajenación de bienes; y por prestación de servicios a través de plataformas digitales.
RAA