La Iglesia en manos de Lutero: no se entiende lo que hizo el presidente Donald Trump en Venezuela: ¡quitó a Maduro, pero dejó el chavismo! La idea de remover a Maduro era dar a los venezolanos lo que tanto se merecen: ¡un cambio de régimen! Quizá con Edmundo González o María Corina Machado a la cabeza. ¡Mas no! Trump desprecia a Machado y a González y, en su lugar, dejaron encargados del país a los mismos opresores: los chavistas comunistas y antiyanquis. A la que reconocen los norteamericanos ahora como Presidenta de Venezuela, la tal Delcy Rodríguez, es de lo peor: hija de guerrillero comunista y secuestrador, fundador de un partido marxista; socialista ella de enraizada cepa; hermana del presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, y acreedora de numerosas sanciones internacionales por socavar la democracia y violar los derechos humanos, pues depende de ella el Servicio Bolivariano de Inteligencia, torturador y desaparecedor por excelencia de los “enemigos” del régimen chavista/madurista.
Rodríguez tiene prohibida la entrada a varios países; ostenta control indirecto sobre el Banco de Venezuela y se le imputan operaciones nebulosas con oro; además, desde 2024 es Ministra del Petróleo, desde donde hace envíos a enemigos de Estados Unidos, como Irán (Hezbolá) y Cuba. Esta misma peligrosísima mujer, enemiga acérrima de la democracia, tan pronto tomó el poder declaró a Maduro presidente legítimo, y junto con el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, calificó la acción norteamericana como un “secuestro”.
Ingenuamente, tanto Trump como su Secretario de Estado/traductor, Marco Rubio, le dicen a Rodríguez que debe seguir las indicaciones de EU. ¡Sí, cómo no! ¡Pobres venezolanos! Salieron de Guatemala para entrar a Guatepeor. Aparte, Rubio y Trump se contradicen de manera absurda. Trump afirma que el petróleo venezolano es para EU y que de ahí se cobrarán los “daños” por ellos sufridos. Y Rubio afirma que “Estados Unidos no necesita el petróleo venezolano” y que su riqueza será repartida entre los venezolanos. ¿A cuáles venezolanos se refiere Rubio: a los ciudadanos o a la élite marxista que los mismos gringos han colocado en el poder?
Como les decíamos, la operación militar fue brillante, pero la diplomacia que le ha seguido nos parece deplorable, no está diseñada para operar un cambio positivo en Venezuela. Reportes indican la presencia en las calles de Caracas de pandillas armadas pro-Maduro deteniendo gente, interrogando y, en general, mostrando que los fieles al dictador aún ejercen un poder de facto.
Esta política absurda -post Maduro- obedece a un comportamiento un tanto errático y extremista por parte del presidente Trump. Para este su humilde servilleta da igual cuáles sean las causas del comportamiento agresivo de este señor, lo que lo torna aún más peligroso. Nadie es más osado que un loco o un tonto, por lo que una elemental prudencia nos indica que México, a quien obviamente trae en la mira, debe tener muchísimo cuidado de no picarle las costillas al oso. Nos referimos al Gobierno y, en general, a la 4T, cuyos “austeros” miembros, con casas de campo millonarias en tierras ejidales de Tepoztlán, se trasladan como magnates a las tierras de la “Ciudad Eterna”, Roma, a darse vida de sultanes: hipócritas criaturas de un socialismo que se identifica con el de Venezuela y con el de Cuba.
La sugerencia es que le baje nuestro régimen un par de rayitas a su retórica y que haga un esfuerzo por callar al inquilino de “La Chingada”, que opina lo que nadie le pregunta y fija posturas a nombre de los mexicanos que no le toca manifestar. Basta con recordarle quién de sus hijos supervisó las obras del Interoceánico descarrilado con muertos; que a primos de éste les dieron contratos para proveer balastro; y también que en la FGR, en algún cajón, hay investigaciones de otros de sus vástagos, posiblemente ligados con los 30 barcos de huachicol fiscal que entraron por Tampico bajo auspicios de marinos y servidores públicos de la 4T, corruptos hasta el tuétano.