En el año 200 antes de Cristo vivió un hombre llamado Jesús; hijo de Sira, (no confundir con Jesús de Nazaret) quien fue un comerciante inteligente y acaudalado que a lo largo de su vida viajó mucho y también ejerció funciones diplomáticas. Al llegar a la vejez escribió un libro basado en sus experiencias de vida dirigido a las jóvenes generaciones.
En muchos sentidos este libro es un “Manual de urbanidad” semejante al famoso Manual de Carreño, pero ¡escrito hace dos mil doscientos años! Este libro formó parte de la educación de muchos niños y jóvenes que durante el siglo pasado conocí. Era una época en la que los niños y jóvenes debían obedecer sin cuestionar lo que los padres, maestros y adultos decían, so pena de recibir un sonoro bofetón o unas nalgadas. Dos ejemplos de lo anterior son: Las sentencias del decálogo de Moisés, e.g.: “no mentirás”, “honrarás a tu padre y a tu madre”, así como la memorización de algunas oraciones que, a muchos niños como yo, les tocó la experiencia de aprender sin entender lo que estaban diciendo pues debían repetirlo en Latín e.g: “Pater noster, qui es in coelis, sanctificetur nomen tuum…”. No puedo evitar sonreír al recordar lo anterior pero tampoco puedo evitar agradecerlo.
Lo siguiente es un brevísimo resumen de dicho libro. Posiblemente sirva como motivo de reflexión para el inicio de este año.
4.24 La sabiduría se reconoce en la conversación; la instrucción se ve en el discurso.
4.25 No contradigas lo que es verdad; más vale que confieses tu ignorancia.
5.12 Si sabes de qué hablas, responde a tu interlocutor; si no, guarda silencio.
6.5 Las palabras amables te harán ganar muchos amigos, un lenguaje cortés atrae respuestas benevolentes.
6.6 Ten muchos amigos, pero para aconsejarte escoge a uno entre mil.
6.18 Conságrate al estudio desde tu juventud y hasta cuando tengas blancos tus cabellos, progresarás en la sabiduría.
7.1 No hagas mal y el mal no te sorprenderá.
7.6 No aspires a tener un puesto de responsabilidad si no eres lo bastante fuerte para arrancar de raíz la injusticia.
9.15 Prefiere conversar con personas inteligentes.
11.7 No reprendas antes de informarte, comienza por examinar y luego haz los reproches.
11.8 No respondas antes de haber escuchado, ni interrumpas al que habla.
11.9 No te metas en lo que no te incumbe.
11.20 Sé fiel a tu trabajo, conságrale tu vida y continúa con tu labor hasta los días de ancianidad.
14.14 Disfruta de la vida y no desdeñes un gusto legítimo si se te presenta en el camino.
18.25 En los momentos de abundancia acuérdate de los instantes de miseria; en los días de riqueza piensa en la pobreza y en la carencia de todo.
19.30 La manera como un hombre se viste, su manera de reírse y de caminar revelan lo que es.
20.3 El que confiesa sus errores evita sus consecuencias.
22.3 Un hijo mal educado es la vergüenza de su padre, si es una hija, será su humillación.
25.8 Feliz el hombre que vive con una mujer juiciosa.
26.3 Una buena esposa es como el premio mayor de la lotería.
27.12 Sé avaro con tu tiempo con los que no entienden, dalo ampliamente a los que reflexionan.
27.13 La conversación de los tontos fastidia, necesitan obscenidades para reírse.
30.2 El que educa bien a su hijo, tendrá sus satisfacciones, se sentirá orgulloso de él.
30.4 Cuando su padre desaparezca, será como si no hubiera muerto, porque dejará tras de sí a otro como él.
30.7 El que mima a su hijo tendrá que curar sus heridas, tendrá que ceder al más leve de sus gritos.
30.16 No hay riqueza más grande que la salud del cuerpo, ni placer superior a la alegría de vivir.
30.17 Más vale la muerte que una vida miserable, el descanso eterno más que una enfermedad incurable.
30.23 ¡Ea, vamos! Diviértete y alegra tu corazón; echa lejos de ti la tristeza, porque la tristeza perdió a muchos y no sirve para nada.
31.2 Si estás sentado junto a una magnífica mesa, no te quedes con la boca abierta exclamando ¡Qué abundancia!
31.16 Come lo que se te presenta como un hombre educado y no como un glotón.
31.18 Si estás sentado con varias personas, no seas el primero en servirte.
31.25 No juegues a ser fuerte con el vino, porque el vino ha perdido a muchos.
31.28 Alegría del corazón y bienestar para todo el ser, eso es el vino que se toma a sus horas y con moderación.
32.3 Habla, si eres anciano, eso te corresponde, pero di cosas que tengan sentido, y nunca impidas la música.
32.5 Un concierto en medio de un banquete generoso es una piedra preciosa engastada en una joya de oro.
32.7 Habla, tú que eres joven, si te lo piden, pero no más de dos veces y solo para responder.
37.6 Que tu corazón no se olvide de tu amigo, no lo dejes en la miseria si tú te haces rico.
38.16 Derrama lágrimas por un muerto y entona la lamentación que expresará tu dolor. Luego, entierra su cuerpo como se debe, no descuides nada referente a su sepultura.
38.19 Que la tristeza se acabe con los funerales; no puedes vivir siempre afligido.
41.14 Recuerden mis enseñanzas y háganlas prosperar, pues si la sabiduría permanece escondida y el tesoro enterrado ¿para qué sirve?