“Pues como digo una cosa, digo otra”.

La Chimoltrufia

Ayer le preguntaron a la presidenta Sheinbaum si Pemex ha suspendido el envío de nuevos cargamentos de combustible a Cuba, pero la presidenta se limitó a responder: “Es una decisión soberana y Pemex toma sus decisiones”. Sin embargo, vender o regalar combustible a Cuba, con todos los riesgos políticos que esto implica, no puede ser una decisión de Pemex. Si realmente es una decisión soberana, le toca a la mandataria asumirla.

Ayer, la presidenta de un régimen que dice que “No somos iguales” pretendió sustentar nuevamente su decisión en lo que hacían los viejos gobiernos del PRI. Es una “decisión soberana que ha venido desde hace muchos años, que no es reciente”, declaró. Asumió también el falso argumento del régimen castrista: “Cuba ha tenido un bloqueo desde hace ya demasiado años y este bloqueo ha generado problemas de desabasto en la isla”. ¿Un bloqueo? Si realmente ha habido una acción militar que corte las comunicaciones de la isla, ¿cómo lograron burlarla los barcos con combustible mexicano? ¿Se habrán evadido de los radares y drones estadounidenses que tan eficaces han demostrado ser en otros casos?

“México siempre ha sido solidario y México va a seguir siendo solidario”, continuó ayer la presidenta. Pero ¿nada más con Cuba? Haití es más pobre que Cuba, pero no le regalamos petróleo. Tampoco a Honduras, Nicaragua, Guatemala o Bolivia. La verdad es que esta ayuda a Cuba no se entrega por solidaridad, sino por afinidad ideológica.

El reportero que hizo la pregunta inicial le reviró a la presidenta si desmentía que se había suspendido la entrega de combustible a Cuba. Una vez más ella evadió la respuesta: “Es una decisión soberana y se toma en el momento en que sea necesario”.

Otro reportero regresó al tema, pero la presidenta siguió enredándose en sus respuestas: “Pemex toma sus decisiones en la relación contractual que tiene con Cuba a partir de las decisiones que toma”. Sí, así lo dijo. ¿Y por qué ahora se suspende el envío? “Pues, así como durante un tiempo no se envió y después sí se envió, y otro tiempo no se envió y sí se envió”. Parece que la presidenta se inspiró en la Chimoltrufia para responder.

Estas respuestas generan preocupación. Lo único que denotan es evasión o confusión. ¿A quién se le ocurre decir que Pemex toma las decisiones soberanas que le corresponden al Estado mexicano? ¿Qué significa, por otra parte, que durante un tiempo no se envió, pero después sí, y luego no, y después sí?

Aunque la presidenta y Morena aspiren a construir en México un régimen inspirado en el cubano, no tienen derecho a regalar petróleo de los mexicanos. La presidenta invocó ayer la mentada “doctrina Estrada”, que todo el mundo cita y pocos conocen. Propuesta por el canciller Genaro Estrada en 1930, establece que “México no se pronuncia en el sentido de otorgar reconocimientos, porque considera que esta es una práctica denigrante”. Pero la actual cancillería reconoce al gobierno cubano mientras que se niega a reconocer al peruano. Estamos viendo un simple pretexto para que el gobierno reconozca a quien le es cercano y rechace a quienes tienen otras ideologías. Es lo contrario de lo que propuso Estrada.

El hecho es que seguimos sin saber cuánto petróleo Pemex vende a Cuba, en qué términos, si paga realmente el gobierno cubano y cuánto se le regala. Mientras nuestro régimen mantiene este juego perverso, se genera la posibilidad de que Estados Unidos nos sancione. ¿Realmente puede pretender la presidenta que ella no tiene nada que ver, que esta es una decisión soberana que se toma en Pemex?

Inmigrantes

El gobierno de España ha decidido legalizar a alrededor de medio millón de inmigrantes llegados al país hasta el 31 de diciembre pasado. Es una decisión correcta, lo mismo hizo Ronald Reagan en Estados Unidos en 1986; pero en estos tiempos de rechazo a los migrantes, el decreto puede tener un costo político muy elevado. 

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