No pretendemos convertirnos en aguafiestas, sólo que estamos obligados a preguntar: ¿a cuántas personas detuvieron como responsables del decomiso de 82 mil litros de huachicol y 149 vehículos transportadores ayer en Minatitlán, Veracruz?

Parece repetirse la historia de un decomiso similar en Reynosa el año pasado: aseguran el contrabando mediante vistoso operativo “multidisciplinario”, pero ni un solo detenido: no hay culpables, se abren “carpetas de investigación”… y se quedan abiertas in sécula seculórum. Curioso que, en lo acontecido ayer en tierras de la desgobernadora Rocío Nahle, encuentran el huachicol fiscal, pero a ningún dueño de éste ni a empleados. Es como si nadie cuidara el producto, nadie se encargara de los vehículos y desaparecieran todos antes de que llegue la chota.

Hasta los malpensados pudieran concluir que se trata de un montaje, y es que la cantidad de combustible asegurado es muy poca, no se puede comparar con los millones de litros huachicoleados por los Almirantes Farías y sus cómplices. Si se le puede llamar de alguna forma, el decomiso de ayer es “huachicolito”. Mucho habría tranquilizado si la FGR, Defensa, SSPC y demás operadores hubiesen presentado, bien formaditos, digamos una media docena de hombres con un: “¡Aquí están: éstos son los responsables!”.

Quizás hizo falta la presencia en México tanto del Secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, como del Secretario de la Defensa, General Ricardo Trevilla, quienes se encontraban en Washington en pláticas de alto nivel. ¡Igual las pláticas eran para tocar ese mismo tema, o para avisarles que ahí vienen los guamazos misilísticos contra narcoobjetivos! Digan, si gustan, que este su h. escribano peca de paranoia, pero ¿no estarán relacionados el minidecomiso de ayer y la visita de los responsables a Washington?

Mientras, conviene recordar que la “justicia” mexicana dejó ir -y anda prófugo- al Contralmirante Fernando Farías, sobrino del ex Secretario de Marina del pasado sexenio, señalado junto con su hermano, el Vicealmirante, de operar la red del megahuachicol fiscal de treinta buques, puesta al descubierto por una operación norteamericana.

Mediante trucos leguleyos, en los que le extendieron varias veces al Contralmirante el plazo para que se presentara ante el juez y fuera imputado y puesto en prisión preventiva, se le concedió amplio tiempo para que huyera: desde el año pasado nadie lo ha encontrado. Así como nadie encontró a los responsables del minihuachicol asegurado ayer.

Mientras, la sangre sigue corriendo en el resto de México: hallaron muertos a los cinco turistas secuestrados hace días; mataron a un sobrino de “El Mayo”, y continúan los balazos, bloqueos y despapaye en Sinaloa.

Y como cereza en el pastel, tenemos el tenebroso e interesante asunto de los DRONES -supuestamente del narco- que paralizaron unas horas las operaciones del Aeropuerto Internacional de El Paso, Texas. El Gobierno mexicano afirmó, vía su máxima vocera, desconocer por completo el tema.

Esto del desconocimiento parece ser una pandemia dentro del oficialismo. Hace unos días, cuando le preguntaron al todavía desgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, sobre la detención del Alcalde de Tequila, Jalisco, afirmó -¡adivinen!- que si no sabía lo de Sinaloa, menos lo de Tequila.

Quizás le formularon la pregunta equivocada a este paradigma del morenismo; debieron haberle inquirido: “¿Sobre qué tema sabe usted algo, señor Gobernador?”. Su Estado se encuentra en llamas; la gente no quiere ni salir a la calle en Culiacán por temor a los balazos, y este ejemplar medallista de la 4T nunca sabe nada de nada.

Para cerrar con una nota positiva en este día que termina la semana y abre un fin que esperamos que sea para ustedes de sano esparcimiento y tranquilo descanso, quisiéramos desear a la FGR, SSPC, Sedena, GN, Marina y demás “grupos de paz” una mejor suerte, con el fin de que, si acaso logran realizar otro decomiso de huachicol: 1.- Que pesquen a los responsables, y 2.- Que no los dejen escapar, como al Contralmirante Farías.