(Continuación)

Pues sí, yo creí que me iba a costar más trabajo dejar de usar el celular, que al final, es por convencimiento personal (muy típico de los jesuitas), porque no es que te lo quiten, hay señal y te dan un número para emergencias. Pero nuevamente me di cuenta de que es una herramienta maravillosa, aunque también te quita mucho tiempo, te impide estar en el aquí y ahora, te distrae y hasta nos dieron un artículo, que luego se los compartiré, para usarlo conscientemente; pero en cierta forma, es como si yo hubiese dejado de existir un rato para el mundo… y el mundo para mí, ¡y es fuerte!

Es bello el silencio, ahora que me acostumbré a él, me es un poco difícil estar en el ruido y el trajín diario… dicen que en el silencio, nos habla Dios… pero también nos podemos escuchar más a nosotros mismos. Había una frase que me llegó: “El silencio es el rocío del alma”. Se pide silencio en todo momento, no puedes ni hablar en los pasillos ni en las comidas; solo cuando compartes en las misas y en los acompañamientos con el padre, puedes hablar.

Tu día empieza con levantarte, asearte y arreglar tu cuarto, dirigirte a la Capilla (hay una en cada piso, muy hermosas todas) y hacer tu ofrecimiento del día con una reflexión, un canto y un poema que nos leía el sacerdote que nos guiaba. Íbamos a desayunar, donde nos ponían música, y luego lavábamos y secábamos los trastes de todos porque me apunté en ese grupo.  

Luego eran las pláticas donde nos daban las cuatro “tareas” espirituales del día y realizabas de forma personal, donde quisieras del lugar, dos de ellas, hasta la 1:30 pm, que era la hora de la comida. Te sugerían dejar un pequeño espacio de descanso de media hora, entre tarea y tarea y hasta tenías tiempo de hacer ejercicio (1 hora) si así lo deseabas porque cuentan con caminadoras, escaladoras y bicicletas. Después de comer alcanzabas hasta a tomar una siesta, si te apetecía; es interesante cómo cansa la cuestión afectiva e intelectual; y te piden que estés descansado para ir logrando los objetivos.  

En punto de las 3:30 pm, iba yo a 20 minutos de acompañamiento diario con el padre, es para platicar si tienes alguna dificultad o duda; los demás empezaban su tercera sesión de oración personal.  A las 5:00 un tiempito de descanso y de preparación para la misa, también diaria, que era a las 5:30 (¡qué bendición tener todo en el mismo lugar!). 

Allí los que querían, compartían sus cosechas y frutos del día… dónde habías encontrado “Consolación” (acercamiento al bien, a la paz… pero igual al dolor cuando te das cuenta de que a pesar de todas tus fallas y defectos, ¡Dios te sigue amando, esperando y buscando!) o “Desolación” (alejarte de tus objetivos, encontrar alegría, dolor u orgullo momentáneo y falso; cosas donde tienen que ver más el ego y la vanidad).   

En seguida, era el cuarto momento de oración personal, hasta las 7:45 pm que cenábamos y a las 8:45 la última plática; ¡qué abiertos, qué preparados y qué sabios son los jesuitas! ¡Cuántas cosas han logrado y hemos avanzado gracias a ellos! ¡Cómo se actualizan y hacen uso de todas las tecnologías para promover la Buena Nueva y acercarnos a Dios, aún en este mundo tan complejo!

Si lo buscas con cuidado y con el corazón abierto, TODO te puede hablar de Dios: la naturaleza, tu historia, las citas de la Biblia que te sugieren, etc. Dios se nos puede manifestar en una cosa pequeñita como una hormiga cargando una enorme migaja de pan, en una pluma o una semilla llevada por el viento… hasta en el viento fuerte que a ratos sacudía el edificio o en la oscuridad de un pasillo. Al igual nos puede hablar en el testimonio de alguno de los compañeros o en el consejo o la llamada de atención del sacerdote. Se nos puede manifestar en el asombro, en solo estar y pasar tiempo con Él (gozarlo, cotorrear, estar como con un amigo), en el agradecer y en el contemplar.

Esto último, la Contemplación, es otra de las grandes aportaciones de San Ignacio a nuestra Espiritualidad Cristiana. Consiste en leer el pasaje de la Biblia que desees vivir, apuntar los puntos importantes o memorizarlos, y luego de una pequeña relajación corporal (el cuerpo en la oración es MUY importante), entras en la escena bíblica, como si estuvieran tomando una película y tú fueras un extra. 

Te sitúas en el lugar, escuchando las voces de los demás, percibiendo los olores, sabores y hasta texturas y temperaturas del lugar, siguiendo los acontecimientos o a Jesús. Te puede ayudar para guiarte un podcast, que se llama “Un tal Jesús”, que es un estilo de radionovela hecha para los pueblos de América Latina por María y José Ignacio López Vigil; está en Spotify. La verdad es maravilloso hacer esto porque te encuentras con un Jesús más humano, más real… tal vez nos han hecho creer que Cristo era más Dios que hombre y que le costaría menos trabajo hacer lo que nosotros comúnmente hacemos, gozamos o sufrimos… ¡pero, no, era tan ser humano como tú y como yo, y le costó igual trabajo encontrar su vocación y toparse con otras ideas y gentes, como tal vez nos cuesta… ¡solo que Él oraba mucho más!  

Otra de las grandes aportaciones de San Ignacio es el Examen del día, o de la Oración que nos sugiere hacer, y que consiste en agradecer a Jesús lo vivido, examinar si hubo Consolaciones o Desolaciones a lo largo de ellos, aprender, dar gracias por Su presencia y terminar pidiéndole a María que nos acerque a su Hijo.

Y la tercera, sería el Discernimiento, San Ignacio vivió una época muy difícil (le toca el descubrimiento de América, la asunción al poder de Carlos V, el desprestigio del Papado, Lutero, la Inquisición, etc.) así que buscó un método para sustraerse de las exageraciones, asumir y superar elementos que se presentan como contradictorios y tener la libertad interna para hallar la voluntad de Dios… ¡y es una técnica que nos sigue siendo útil hasta hoy día! 

Los ejercicios inicialmente fueron pensados para un mes y en acompañamiento personal;  la versión de 8 días le llaman “Incompleta”… ¡ojalá y en algún momento pueda hacer la completa! 

La verdad, fue difícil, pero también muy gratificante y fundante. ¡Se los recomiendo 1000!

Para terminar, pongo uno de los poemas u oraciones para los Ejercicios de Luis Carlos Flores Mateos:   

“Subí a buscarte en la cumbre

y, al no hallarte, fui al abismo.

Todo inútil. Me esperabas

en el fondo de mí mismo”.

RAA

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