México, por lo menos hasta el día de ayer, es una República federal, lo que quiere decir que se conforma de una federación de Estados autónomos bajo una misma Constitución. 

El Gobierno central se encarga de la defensa del territorio y de los asuntos nacionales, mientras que los Estados gestionan lo referente a sus asuntos internos. De manera que la Presidenta no puede, por lo menos constitucionalmente, ordenar a los Estados cómo organizar sus Congresos o sus Ayuntamientos. 

Y si lo hiciese -incluso si convence a la borregada de votar a favor de su Plan B (con “B” de burro), logrando una mayoría calificada-, entonces México dejaría de ser una República, pues los Estados perderían su autonomía y sus asuntos internos serían manejados por el titular del Poder Ejecutivo de una ya inexistente “Federación”.

Esta maniobra del Plan B califica como una usurpación de funciones. Y no es éste su único bemol: el Plan B persigue los mismos propósitos que la “Reforma Electoral”; o sea, “la enchilada completa” para Morena. Esto se lograría de varias formas.

Una es insertando en la elección del 2027 la coincidencia de que en ella se realice la “revocación de mandato” de la señora Sheinbaum, lo cual le permitiría hacer campaña y emplear todos los recursos a su disposición para cantear la elección a su favor, pues ésta operaría como una aplanadora.

Aplicaría en su beneficio el apoyo de las 24 Gubernaturas que controlan, más las dependencias federales, con la colaboración de un árbitro domesticado por la aplanadora morenista y debilitado por el control de los recursos de los que dispondrá a manos de la misma persona que andará en campaña ¡siendo Presidenta!

Contarán además con los Jueces del Acordeón y, por supuesto, una Suprema Corte con mayoría de incondicionales de Morena, que además exhiben una ignorancia pasmosa respecto a la jurisprudencia constitucional.

Están ahí para aprobar lo que se les ordene, no para defender la Constitución, lo cual torna aún más peligrosa la maniobra del Plan B, pues equivale a jugar con el árbitro comprado, con los jueces de línea empleados del dueño del club, del estadio y de la utilería y con un oponente sujetado de los pies por grilletes (les pretenden cortar los recursos, recuerden).

¿Así quién no gana? Les diremos quién: ¡México! De concretarse la maniobra, el Gobierno central -o sea la Cuatroté- perdería ante propios y extraños toda autoridad moral, entrando ya al territorio de convertirse en una dictadura de partido.

Créannos un poco cuando les afirmamos que el Gobierno de EU considera que la obsesión por implementar en México una dictadura de partido mina por completo la confianza en el régimen y hace casi imposible renegociar el T-MEC, pues se enfrentarían los negociadores americanos a un Gobierno totalitario que fabrica sus propias reglas, que no cuenta con “frenos y equilibrios” y que hace chapuza para conservar su poder absolutista con cero rendición de cuentas, cero transparencia y cero organismos autónomos que equilibren el ejercicio del poder, en lo que sería un absolutismo de izquierda.

Algo que ya ha dicho el presidente Donald J. Trump que no tolerará en este continente.

México saldrá perdiendo en esta maniobra del Plan B, incluso si se frustra, pues la sola intención de llevarnos al totalitarismo desenmascara no sólo la inclinación tiránica, sino la convicción interna de la clase política morenista, a grado tal que se podría afirmar que en esa agrupación no hay un solo demócrata genuino. Dicen que lo son: es su máscara, pero en su pecho late un insaciable apetito por el poder y cero apego a nuestras leyes y costumbres.

No sólo se llevan trancas, sino que arrasan con todo el corral con tal de conservar el poder y los recursos que ya controlan, y aun así ansían tener más a como dé lugar, topen chivas o chillen llantas, atropellen perros o gallinas, pues carecen de escrúpulos y los rige el embuste, sin respetar límite alguno ni mostrar la menor inclinación por hacer el bien.

¡Ah, pero para concertar el mal se pintan solos!, haciendo lucir a sus antecesores priistas como meros aprendices de los engaños más rebuscados y perversos de las peores tiranías.

450 Historias de León

Acompáñanos en un recorrido por la historia de León. Recibe en tu correo relatos sobre personajes, barrios, tradiciones y momentos clave, que celebran la identidad leonesa, en el marco de los 450 años de nuestra ciudad.